martes, 1 de abril de 2014

Series: 'How I Met Your Mother' series finale.



Hey kids! Hace ocho años empezaba a estudiar en Oviedo la carrera que ocupó cuatro maravillosos años de mi vida. Ese mismo año, en uno de esos momentos de cafetería, una amiga –totalmente obligada por mí- y yo, vimos en la pantalla de mi PSP el primer capítulo de una serie que acababa de llegar a España. El título era ‘How I Met Your Mother’.

Esa misma serie ponía su punto y final, después de nueve temporadas, en la noche de ayer, 31 de marzo de 2014. La premisa de la serie era bastante sencilla: un padre cuenta a sus hijos como conocía a la madre de las criaturas, todo ello visto desde los ojos de cinco treintañeros que vivían sus vidas en Nueva York. ¿Te suena a ‘Friends’? Sí, a todos nos recordaba a ‘Friends’. Y aunque para mí comparar ambas series roza la blasfemia, estos nueve años de ‘How I Met Your Mother’ han sido un agradable viaje, llenos de buenos momentos y de, ¿por qué no decirlo?, capítulos eternos a pesar de sus solo veinte minutos de duración. Pero algo tenía, algo nos hacía querer saber ‘who the fuck’ era la madre, por qué tanto empeño en contarle a sus hijos todo ese viaje.




La excusa se relata en este último capítulo, ‘Last forever’, en el que encontramos las vidas de nuestros cinco más uno protagonistas durante los años que siguen a la boda de Barney y Robin. Asumo que si vais a leer esto, habréis visto la serie entera, si no, dejad de hacerlo. Y es que, tras mucha fantasía y cuentos de hadas, la serie se torna realista. Seguramente a muchos no les guste este final, donde el matrimonio que ha llevado varias temporadas preparar fracasa a los tres años, convirtiendo a Barney en el crápula que todos amamos, una vez más. Pero la vida sigue, y lleva a Marshall a convertirse en juez, a tener tres hijos con ‘Lilypad’, a Robin a alcanzar el estatus de exitosa pero a la vez solitaria presentadora de TV tras su divorcio y a, WAIT FOR IT, Barney Stinson a ser padre de un maravilloso retoño, eso sí, después de hacer estado acostándose con treinta y una mujeres para lograr el ‘mes perfecto’. Pero aquí hemos venido a hablar de Ted, ¿no?. Y de la madre de sus hijos. Esa madre con la que congenió desde el primer momento en esa estación de trenes, bajo la lluvia, y al amparo del mismo paraguas de color amarillo. Esa escena que llevaba varias temporadas amenazando, la misma que les llevo a una feliz existencia, con dos hijos, hasta que ella enferma y… Si, la historia de amor de Ted y Tracy –sí, finalmente sabemos su nombre-, termina siendo real, hasta el punto de que también termina. He de decir que las escenas de Ted y la madre de sus hijos que nos han venido regalando durante toda la temporada 9 me parecen de lo mejor de la serie. A mí sí me ha parecido emocionante, sí que consiguieron que me creyera que era ella, tras tantísimas mujeres de las que Ted creía estar totalmente enamorado. Pero amigos, si algo había latente en estos nueve años de serie, desde el mismísimo primer capítulo, a pesar de todos los dires y diretes, idas y venidas, bodas, hijos, etc. Era que Ted y Robin era la verdadera historia de amor de esta serie. Eran, salvando las distancias una vez más, nuestros Ross y Rachel. Y se merecían estar juntos. Por eso creo que es un gran final, porque tras todo este tiempo, toda esta historia tenía un sentido, Ted buscaba el consentimiento de sus hijos para poder rehacer su vida con Robin. ¿Merecían los chavalitos esta tortura solo para esto? Probablemente no, pero hemos disfrutado el viaje, ¿verdad? Y el final no podía ser otro, o quizás sí, pero yo me he levantado y he aplaudido, cosa que hacía mucho tiempo que no hacía con este serie. Y me ha dejado buen sabor de boca, y he sonreído y me ha llevado a escribir esto, eso es lo que cuenta. Y Ted ha cogido la trompa azul y la he llevado a casa de Robin, y ya está, nada más, ha pasado.




Hasta siempre Ted, Barney, Lily, Marshall y Robin. Nos vemos en McLaren’s después del trabajo.

Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… have you met Ted?

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