lunes, 7 de abril de 2014

Cuatro noches en La Riviera con Leiva.




Muchas veces hacemos cosas que, a los ojos de los demás, pueden parecer extrañas. Su respuesta suele ser ‘¿en serio?’, ‘estás loco’, etc… pero tu sonríes y dices, ‘por supuesto, y feliz de hacerlo’. Ir a La Riviera, en Madrid, durante cuatro noches seguidas (desde el jueves 3 de abril hasta ayer, domingo 6), es uno de esos momentos.

Todo tiene una explicación, tranquilos. Leiva, inmerso en la gira presentación de su nuevo disco ‘Pólvora’, del que ya hemos hablado aquí, sacó a la venta una fecha, la primera, que tardó pocos días en colgar el cartel de ‘no hay entradas’. Así que sacó otra, y otra, y otra más. Y a mí, queridos amigos, no me apetecía perderme ninguna porque, como se puede leer aquí, ‘Pólvora’ se ha convertido desde el minuto cero en uno de mis discos de cabecera.

Esto no es una crónica de esos cuatro conciertos, es una carta de respeto y admiración a lo que Leiva se ha ganado con su carrera de más de diez años encima de los escenarios. Su premio, entre otros muchos, ha sido llenar en su ciudad cuatro noches seguidas un recinto donde caben más de 2000 personas, en un tiempo récord y tal y como están las cosas en nuestro país y, sobre todo, en la industria musical. Leiva ha ganado con su verdad el cariño de casi 10.000 personas que se han dejado su dinero y su tiempo en ir a escuchar sus canciones, las palabras de agradecimiento fueron constantes durante las cuatro fechas. Y es algo muy meritorio, mucho, pues Leiva con trabajo y, sobre todo, canciones, se ha ganado el derecho a estar subido a ese escenario durante tantas fechas seguidas, igual que se lo ha ganado a llevar una gira de ‘sold out’ tras ‘sold out’ desde que comenzó hace unas cuantas semanas.




Los conciertos fueron increíbles, la comunión con el público es máxima, el respeto hacia el cantante es absoluto. Casi dos horas de show en los que todos sonreímos, los que estamos abajo dejándonos la garganta y los que están arriba tocando las canciones, todos somos conscientes de estar viviendo algo único, algo irrepetible, algo que siempre recordaremos como la semana que vivimos cuatro días inolvidables. Para mí fue fantástico vivir esa emoción, esa sensación de ‘El día de la marmota’ de levantarte y saber que por las noches iba a ocurrir otra vez lo mismo, que Los Zigarros iban a volver a abrir el show y que después la Leiband iba arrasar con todo. Compartirlo cada día con un grupo de amigos, verlo desde distintos sitios, fijarte en detalles durante los distintos días y, por encima de todo, ver a nueve personas encima del escenario felices de estar ahí, con un talento enorme y compartiendo energía con los que estábamos abajo. Para mí, que me he criado con las canciones de Pereza, que escuché por primera vez ‘Pienso en aquella tarde’ con 15 años y me voló la cabeza, ver cómo ha cambiado todo, ver como hemos crecido juntos, me llena de cosas buenas y me dibuja una sonrisa enorme.


‘¿Vas a ir a las cuatro? ¿En serio?’. Mi respuesta es que hoy iría a otra más, aunque esté agotado, me da igual. Hay cosas que en la vida hay que hacer sí o sí, porque sabes de antemano que te van a traer muchísimas cosas buenas. Leiva, Leiband, brindo a vuestra salud, no sé si volveremos a llenar entre todos 4 noches La Riviera, no sé si iremos a sitios aun mas grandes, lo único que sé es que mientras pueda, ahí estaré dejándome la voz y los ahorritos para ser un poquito más feliz durante esas horas de emoción colectiva.




Sin más... me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y... estado.


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