miércoles, 26 de marzo de 2014

Discos: 'Sierra y Canadá' de Sidonie.



Que Sidonie tengan canciones nuevas siempre es un acontecimiento musical a celebrar. Siempre. Es verdad que su anterior disco, ‘El fluído García’, se quedó más en un ejercicio de estilo que en un disco con grandes canciones donde, aun así, hay perlas de la discografía de los catalanes con temas como ‘A mil años luz’ o la inolvidable ‘Bajo un cielo azul’. En su nuevo disco, ‘Sierra y Canadá’, dan una vuelta de tuerca más a su sonido, sin abandonar nunca la psicodelia que les hace únicos y reconocibles desde sus primeros trabajos.

En ‘Sierra y Canadá’ hay una novedad fundamental en cuanto a sonido: las guitarras ceden su peso a los sintetizadores. Wow. Así de primeras puede sonar algo marciano, pero desde la primera escucha, aunque se aprecie el cambio, en ningún momento se resienten las canciones, y eso es lo que de verdad importa. Los ingredientes, al margen de este cambio, son los mismos: producción a cargo de Santos & Fluren, colaboración de Miri Ros en ‘Gainsbourg’ y Jes cantando el tema que ha compuesto, que en esta ocasión es ‘La noche sin final’. Pero… ¿De qué habla este nuevo disco de Sidonie? La respuesta es otra pregunta ¿Acaso los grandes discos han hablado alguna vez de algo que no sea el amor? El motor que mueve las canciones de Sidonie es, desde siempre, esa química existente entre dos personas, el inicio o el final de la misma. En general el ambiente es devastador en el nuevo disco, donde los protagonistas son dos robots que dan nombre al mismo. Decepción, engaño y un olor siempre presente, el del amor que se acaba, quizás incluso del que nunca ha llegado. ‘Sierra y Canadá (Historia de amor asincrónico)’ es la canción que ha servido de carta de presentación del disco y uno de sus mayores aciertos. También ‘Un día de mierda’, con esa frustración del mensaje a horas indebidas, se convierte en una de las favoritas desde ya para ser coreada en los conciertos. También ‘Estáis aquí’ tiene esa vocación de canción para ser cantada y ‘Canadá (El feo de los Wham), aunque más recogida, es uno de los momentos de mayor lucidez lirica de Marc a lo largo del disco. Son temas como ‘Olvido y morfina’ o ‘Hiroshima mi amor’, los que ya desde el título presagian el amargo final, el fin de la llama, el cortocircuito entre los robots.



(foto Carles Rodríguez)


Si algo se agradece en los temas de Sidonie es la sinceridad, el escribir a tumba abierta. También la temática, esa dedicación enfermiza al amor, entendido además de una forma que me resulta cercana. Como ya dije al principio, habrá momentos mejores y peores si nos ponemos a recorrer la carrera de este trío de amigos, pero sus nuevas canciones siempre hacen despertar sentimientos, rescatar otros, enterrar los demás. Sidonie tienen nuevas canciones, han empezado nueva gira y, nosotros, robots que escuchamos sus canciones, deberíamos estar celebrándolo.





Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y…  family.

Conciertos: Leiva @ Sala Estilo (Oviedo) 21 marzo 2014.


 


Se respiraba esa tensa calma de antes de las fechas importantes, las ganas en el ambiente, las cervezas de mano en mano –Mahou, a ser posible, que para eso la gira lleva el nombre de la misma-, la sala Estilo con todo vendido desde hace semanas. Lo que está claro es que esta nueva ‘Gira 5 estrellas’ de Leiva está arrasando allá donde va, empezando en Salamanca y calentando motores para esas cuatro fechas de La Riviera en Madrid. Como dijo el propio Leiva en su cuenta de Twitter, es hora de que dejemos de fingir normalidad, esto se ha ido de las manos, pero para bien. Asturias siempre ha sido parada obligatoria en las giras tanto de Pereza como de Leiva en solitario, por lo que Oviedo se reencontraba con un viejo amigo que venía con un nuevo disco debajo del brazo, ese ‘Pólvora’ que tantas alegrías está dando al flaco en los últimos meses.

‘Los cantantes’ es ese homenaje al oficio con el que se abre el último disco, y también es la elegida para abrir los shows. Desde el minuto cero la banda es un cañón, la emoción en la garganta, el público dejándose la voz. ‘Nunca nadie’ y ‘Todo lo que tu quieras’ solo hacen acrecentar esa sensación de estar viviendo algo grande, con la primera mirada a ‘Diciembre, seguidos de ‘Cerca’, con Gato Charro y Tuli poniendo emoción en cada nota, esos metales que ponen alma a las canciones. ‘Animales’ nos devuelve a hace diez años y suena grande, los años la han tratado bien, pero el público no se amedrenta cuando suenan las canciones del nuevo disco que corean como si fueran viejos clásicos –de hecho, el sector más joven se conoce más los temas nuevos-, y es que canciones como ‘Mi mejor versión’ o ‘Palomas’ –a mi gusto, uno de los mejores temas de la carrera de Leiva- invitan al estribillo de estadio, nadie ha parado de cantar desde que el concierto comenzó.




Bajamos el tempo con ‘Windsor’, ‘Afuera en la ciudad’, ‘Aunque sea un rato’ y ‘Por mi tripa’, canciones de ayer y de hoy que muestran la coherencia en la carrera de un artista que ha sabido crecer, y eso se nota cuando no echas de menos las canciones antiguas, cuando no hace falta recurrir a los viejos ‘hits’ para que el concierto funcione. Lo fácil sería cantar ‘Princesas’, lo difícil es emocionar como emociona ‘Pólvora’, con Cesar Pop y su arreglo de piano, cuando hace solo dos meses que salió el disco. ‘Como lo tienes tú’ vuelve a prender la mecha, que continúa con la imprescindible ‘Miedo’ o la esperadísima ‘Eme’. No hay stop, ‘Ciencia ficción’ y ‘Mirada perdida’ nos llevan al final de la primera parte con toda la sala cantando ‘Súper hermanas’.  

Aunque no quedaba tiempo para mucho más, el primer y único bis se abre con la seda de ‘Vis a vis’, con Leiva poniendo voz a esos que ‘aman sin poder amar’. ‘Terriblemente cruel’ sonó como el himno de estadio que ya es y sirvió en bandeja el final con ‘Lady Madrid’, con toda una sala Estilo ya sin voz, pero con ganas de más.




No es fácil salir de una banda, pero Leiva hace muchos años que, aun estando dentro de ella, ya gozada de personalidad y entidad propia. Las canciones nuevas conviven con las más antiguas, creando un hilo conductor a través de una de las carreras más solidas de nuestra música, donde no existen altibajos, solo trabajo y talento al servicio de las canciones. Saber llevar una carrera es hacer que las canciones nuevas interesen tanto o más que ‘las de siempre’. Eso lo consigue Leiva de manera abrumadora. Lo he dicho muchas veces, pero no me canso de decirlo, Leiva es uno de los mayores talentos musicales de su generación, démosle el mimo y el reconocimiento que se merece.

La gira continua y si no te quieres perder nada te recomiendo que entres aquí para obtener todo tipo de información relativa a fechas y venta de entradas. Además, en esa misma página y en su perfil de Twitter, Mahou sortea entradas dobles para asistir a los conciertos.

Sin más... me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y... huele a café.

lunes, 17 de marzo de 2014

Discos: 'Varcelona' de 84.




Por fin. Para los que hace ya casi cinco años -¡cinco!- compramos ‘El burdel de las sirenas’, de forma obligada en ese frío formato digital, es un honor y una recompensa merecida el hecho de poder ‘palpar’ un disco de 84. Esto ha sido posible con ‘Varcelona’, el flamante tercer disco de la banda, editado tras conseguir en apenas unos días el objetivo propuesto en su acción de micromecenazgo.

Que 84 tenga nuevas canciones siempre es una buena noticia. Es un grupo que incita a la buena vibra, siempre son buenas las sensaciones que quedan después de una escucha de sus melodías vocales, de su pop atemporal, de esas tres voces tan distintas como son las de Jaime, Mon y Beris, pero que encuentran su sitio repartidas a lo largo de sus discos. Y es que ésta vez están más repartidas que nunca, tanto en calidad como en cantidad. Van surgiendo temas y da igula quien sea el que pone la voz, ellos son 84.




‘Varcelona’ –el porqué de la ‘V’ tendrás que descubrirlo al escuchar las canciones- ha sido grabado los estudios La Aldea, Ávila, en una producción conjunta de la banda con Mauro Mietta. Esta vez el proceso se alarga durante varios meses, todo es más personal y más controlado por la banda. El mismo ‘yo me lo guiso, yo me lo como’ que destila el ‘crowdfunding’. De ahí sale un disco de canciones, de grandes aciertos, de piel y corazón sobre la mesa. Me gustan de manera especial temas como ‘Yo’ o ‘El error’, de marcado carácter confesional. Escriben cada vez más cristalino, no hay lugar a la duda, es una declaración de intenciones constante. Las musas, ¡las chicas!, siguen ocupando un papel importante, ¿cómo no?, ‘Corre preciosa’, ‘La nada’ o la acertada ‘Se me cae el pelo’, con la que me siento 100% identificado. También hay sitio para la alegría, con ese optimismo que impregna ‘El papapa’ o ‘Como si fueras a morir’, carta presentación de este último trabajo de los madrileños.


84 van poco a poco encontrando su sitio, tanto a nivel de público –recordemos el lleno la semana pasada en el Teatro Lara de Madrid y el inminente concierto de esta semana en Independance- como a nivel musical. Cada vez es más patente en el estudio el gusto de la banda por las armonías vocales, sello imprescindible en su música, y se nota que cada vez se atreven más, que cada vez tienen menos lastre y que tienen muy claro el camino a seguir. Solo queda que les acompañemos, haciéndoles fuertes y llevándoles de la mano por este difícil camino de las andanzas musicales. Seguro que ellos no nos defraudarán.




Sin más... me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y... corp

sábado, 15 de marzo de 2014

Libros: 'Chorromoco 91' de Pepe Colubi.



Creo que fue en el verano de 2008. Un ‘perrete’ subido en una tabla de surf ocupaban la portada de un libro de título ‘California 83’, del cual mi única referencia era que estaba escrito por un asturiano, de nombre Pepe Colubi. Supongo que fue la combinación de América y Asturias la que me llevó a comprarlo, siempre preso de esa costumbre –no sé si buena o mala- de nunca leer de que van los libros. Ese verano iba todos los días al gimnasio y ahí fue donde leí la mayor parte del libro. Sí, han leído bien, yo era de esos pseudoculturetas que van al gimnasio y se sientan en las bicis a leer libros, al menos en aquella época, para, a la vez que llenaba mi cerebro de nuevas aventuras literarias, trabajar mi hercúleo cuerpo. No, a ver. Recuerdo ese libro con mucho cariño porque fue uno de esos que despertó en mí autenticas carcajadas, yo que leyendo siempre he sido más de tímida sonrisa. Las andanzas de aquel chaval de provincias en la California de principios de los 80 me dejaron un buen sabor de boca que dura hasta el día de hoy.

Por eso, cuando hace poco deambulando por la FNAC de Callao me encontré ‘Chorromoco 91’, firmado por Pepe Colubi de nuevo, mis nervios aumentaron y tuve que leer la contra para ver si, efectivamente, tenía ante mi la segunda parte de uno de mis libros fetiches. Así era. No way man. No me podía creer que ocho años después fuese a descubrir que había sido del joven Pepe después de su periplo californiano.

Esta vez, la historia nos ofrecía los últimos años en la facultad del protagonista. Sus miedos, sus frustraciones,  sus recuerdos de esa California que seguía latente en su cabeza. Aunque nos separen 23 años de ese 1991, que yo apenas viví de forma consciente, las preocupaciones siguen siendo las mismas: el miedo a qué hacer después de terminar esa carrera en la que nos metimos porque sí, porque era lo que teníamos que hacer; las chicas que alimentan nuestras fantasías, porque es ahí donde se quedan habitualmente, y esos pequeños triunfos que se consiguen en las noches menos esperadas; las primeras salidas laborales; la amistad… Todo vale en el mundo que Pepe nos pinta con ese optimismo tan tendente al pesimismo, extraña paradoja, que él mismo pinta con sus palabras. Pero sobre todas las cosas, es un libro que invita a la risa, a reírse de uno mismo y de las cosas que le pasan, a que tus miedos no te lleven a dejar de hacer cosas, a pensar que esa chica que está al final de la barra puede estar fijándose en ti, aunque te parezca imposible.

Cuando salió ‘California 83’, Pepe Colubi decía en un encuentro digital que su carrera estaba en nuestras manos, que si vendía muchos ejemplares del libro y se ‘tostaba’, no escribiría más y se dedicaría a vivir de rentas, librándonos así de tener que soportar que escribiera más libros. Me alegro de que no se haya forrado, porque me alegra mucho que ‘Chorromoco 91’ me haya vuelta a sacar esa sonrisa que, a veces, tan necesaria es. Ojalá tampoco se forre con este. Podríamos convertir las aventuras de Pepe en nuestro particular ‘Before sunrise’ patrio y literario, Cada seis años ¡boom!, un libro nuevo. Nada me haría más feliz, lean, también les hará a ustedes más felices.




Sin más... me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y... lol