miércoles, 5 de febrero de 2014

Cine: 'La Gran Familia Española' de Daniel Sánchez Arévalo.



Daniel Sánchez Arévalo. Seguramente muchos de los que empecéis a leer esta entrada no sabréis quien es. No os culpo, muchas veces los contadores de historias prefieren dejar a un lado su absoluta importancia y dársela únicamente a lo que nos quieren contar. Por casualidad, a lo largo de los últimos años he ido viendo películas que tenían buena pinta: AzulOscuroCasiNegro, Gordos y Primos. Cuando se estrenó esta última, uní todos los cabos sueltos y me di cuenta de que quien me había traído estas tres historias era la misma personas. Cuando se estrenó La Gran Familia Española, que hoy se edita en DVD y que cuenta con once nominaciones a los Goya, yo ya formaba parte de la religión de seguidores de Daniel Sánchez Arévalo de forma consciente.

La Gran Familia Española vuelve a ahondar en el imaginario del director, una colección de personajes llenos de taras sentimentales, de daños y pequeños triunfos, de la vida en sí misma. Si algo tienen sus películas es esa cercanía, la cotidianeidad. Cuando el listón con Primos parecía haber tocado techo llega esta familia que celebra una boda con el trasfondo de la final del mundial de Sudáfrica en formato pantalla gigante. Pero lo que importa es el fondo, no la forma. Daría igual que ese día no se hubiese jugado un partido, lo que importa es que ese día todos los sentimientos se encontraron en un mismo plano espacio-tiempo. La vuelta del hijo pródigo, el hermano intentando encontrar su sitio, los amores que se guardan en un cajón y los que son eternos, porque nacieron con esa vocación. También la lección de generosidad de la madre en la película ¡atentos a la sorpresa final! Y, ante todo, un elenco de actores que capitaneados por Sánchez Arévalo ponen cara a todo lo escrito. Creo que es mucho más difícil describir los sentimientos pequeños, los habituales, que caer en los grandes dramas de película de Hollywood, y eso es lo que hace grande, precisamente, a las películas de este director. Tú, igual que yo, hemos sentido esa cercanía al ver la película, el mismo arrepentimiento del personaje de Quim Gutiérrez –impresionante en el monólogo final-, la frustración del personaje de Antonio de la Torre, el amor infinito de Hector Colomé, el miedo de Miquel Fernández… Igual que también hemos sido jóvenes como lo son Patrick Criado, Sandra Martín y Arancha Martí en ese maravilloso triángulo amoroso que se forma en la boda. Inolvidable la mirada de niño de Roberto Álamo, su inocencia.




Volver a las películas de Sánchez Arévalo es volver a casa, al lugar donde estás calentito con tu manta y los truenos que asoman fuera y que ves por la ventana, se antojan lejanos. Este cine es el Colacao calentito que te daba tu madre cuando estabas triste, la chica rubia que te abrazaba las tardes de domingo, las juergas con los amigos que terminaban en desayuno, el día que viste la última nota de la carrera, tu primer trabajo, la razón por la que sigue mereciendo emocionarse en una sala de cine.


Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… viernes.

1 comentario:

  1. A mi, me has enamorado con esta entrada, ENTRADA DE 10! Perfecta!

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