martes, 29 de octubre de 2013

Discos: 'Bohemio' de Andrés Calamaro.



Una de las primeras entradas en este blog hablaba de la caricatura que, a veces, hacen de si mismos ciertos artistas, y de cómo eso influía en la forma de escuchar su música, tanto para bien como para mal. Todo aquel artículo venia a colación de Andrés Calamaro, uno de esos cantantes-personaje que ha sido en igual número de veces portada por su música como por sus declaraciones y actos. Y como dije aquel día y sigo diciendo hoy, ciertos comportamientos hacen que escuches la música de esa persona de otra manera. Eso, unido a que los periodos compositivos del argentino no pasaban por su mejor momento habían hecho que escuchara ‘Bohemio’, su último disco, publicado hace poco más de un mes, con todo el recelo del mundo. Pero, ¡ay amigo!, a veces la vida te da gratas sorpresas…

Andrés ha sacado un disco en plena forma, sus letras vuelven a hacer herida al escucharlas. Vuelve a ser universal cantando a lo que se fue, a lo que nunca tendremos, a la misma muerte y a las ocasiones que se han escapado en el tren de las 20:10. ‘Bohemio’ es un disco corto, lo que ayuda a su efectividad. Mejor diez buenos temas que interminables pasajes como los aparecidos en su predecesor, ‘On the rock’, que se antojaba eterno. Calamaro se ha centrada en este disco en escribirlo y cantarlo, dejando a su productor Cachorro Lopez un listado de temas para que él mismo escogiera y grabara los que fueran de su agrado mientras que Andrés se limita –que no es poco- a poner voz a ese dolor que respira ‘Bohemio’, un disco que, a priori, parece marcado por la separación de su anterior pareja.




El disco comienza con una despedida, esta vez a un amigo, Luis Alberto Spinetta. A tumba abierta, como hará en el resto del disco, pone el corazón sobre la mesa, dice las cosas claras. Calamaro es más cristalino que nunca en las letras de su disco. El disco seguirá como una continua despedida, esta vez al amor, a la pareja. Como en esa maravillosa ‘Plástico fino’ –con ese título en clara referencia a Radio Futura-, el tan ‘Calamaro’ single ‘Cuando no estás’ o la canción de la redención, ‘Tantas veces’. Vuelve a recordar ‘la fortuna de existir’ en ‘Nacimos para correr’, donde echa la vista atrás y, sobre todo, hacia el miedo de seguir adelante. También la autocritica tiene lugar en canciones como ‘Inexplicable’ o ‘Bohemio’ donde habla de sí mismo, de ese ‘bohemio de postín’ que acude a las corridas de toros. Cuando te quieres dar cuenta llegas al corte diez, en el que deja la letra en manos de un conocido en el repertorio de Calamaro, Marcelo Scornik, para recordar esos ‘Doce pasos’ que ponen final al disco.

Si algo me alegra de este disco es haberme reconciliado con la música de Andrés, esa que tanto me ha dado –nos ha dado-, y que hace tiempo que no escuchaba por miedo a caer en la desilusión y el descontento. No sé si Andrés ha vuelto para quedarse, pero sí que sé que Bohemio me va a acompañar aun en muchos viajes de auriculares y mirada perdida.





Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… cui que