viernes, 12 de julio de 2013

'Érase un sueño' de Paula Rojo.

 


No soy un gran fan de los programas que pretenden descubrir talentos. Creo que muchas veces hacen más énfasis en asuntos ajenos a la música que en lo realmente importante, que es el talento de las personas que van allí a intentar darse a conocer. Pero, aun así, eso no quiere decir que de esos programas no salga gente con una ilusión y un talento enormes, los que de verdad aprovechan ese tipo de espacios para construir una carrera coherente y poner las primeras piedras del que puede llegar a ser un largo camino. Hoy hablamos de Paula Rojo, concursante asturiana en la primera edición de ‘La Voz’.

Para quienes no estéis muy al tanto, Paula Rojo, asturiana del 90, fue una de las concursantes más destacadas en la primera edición del reality de Telecinco. Su juventud, su sonrisa y su ukelele, llamaron la atención desde su primera aparición en el show. Que se presentara diciendo que su género favorito era el country y que su sueño era cruzar el charco e ir a Nashville no hizo más que sumar puntos a un talento que, además, componía sus propios temas, como su ya archiconocido ‘Solo tú’, tema dedicado a su hermano, y que también interpretó en la primera gala.




Ya ha pasado casi un año desde que comenzó aquel reality y lo que ahora queda es una persona llena de ilusiones y con un disco llamado ‘Érase un sueño’ bajo el brazo. Un disco que busca ese sonido del que Paula tanto ha bebido en sus gustos musicales, el mismo que le ha llevado a formar la Dixie Band, banda formada por alguno de los mejores músicos del panorama músical asturiano, todo queda en casa. En el disco se muestra una artista con una preciosa voz, siendo las canciones una amalgama de todo lo que había compuesto hasta ese momento y con letras sumamente personales: desde su experiencia durante su beca Erasmus, su deseo de visitar América y conocer las raíces de la música que ella escucha, hasta los primeros encuentros con el amor y las relaciones. Un buen primer disco que muestra el talento de una persona que solo acaba de empezar en esto de la música y que, seguro, seguirá haciendo canciones y creciendo a la par que sus composiciones.

Si escribo todo esto es porque ayer la vi por segunda vez en directo -la primera fue poco después de salir del programa- y salí con una sonrisa de oreja a oreja. Aunque han pasado pocos meses desde aquella primera fecha, la evolución en Paula es palpable: su seguridad en el escenario es mayor, se atreve a hablar con el público sin miedo alguno y su voz es impecable durante todo el show. Sabe empatizar con el público, labor a veces difícil, sobre todo en conciertos gratuitos como al que yo asistí ayer en Oviedo. Si aun no habéis escuchado su disco pasaos por aquí o, mucho mejor, ponedlo en el coche mientras este verano estáis acompañados por esa persona que hace que las noches de verano sean inolvidables, o mientras llegáis al sitio donde los sueños se cumplen. Porque sí, se cumplen, y si no preguntadle a Paula, que de eso sabe un rato.




Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… y que la vida, ¡hey!, suene a country

lunes, 8 de julio de 2013

Todas las chicas besan con los ojos cerrados.



‘Todas las chicas besan con los ojos cerrados’, de Enric Pardo, es uno de esos libros que en su día elegí por el arduo procedimiento de ver en la librería un título que te llama la atención y no pedir más explicaciones. Las sorpresas que te llevas cuando eres un asiduo a este método son de lo más variopintas pero en este caso la elección fue buena, porque lo que me encontré fue la historia de la vida de Alex, una historia tan tuya como mía.

‘Todas las chicas besan con los ojos cerrados’ recurre a la clásica fórmula del ‘chico conoce a chica’ acercándola de manera realista a como son las cosas en el día de hoy donde, para bien o para mal, las cartas de amor se han sustituido por mensajes de WhatsApp, páginas de citas online y preocupaciones sobre la actualización del estado de Facebook de la persona que te trae loco. También es el reflejo de una generación, de los que hemos crecido con la televisión y después con internet, de los que no somos nativos de las nuevas tecnologías pero que hemos ido acatando con diligencia, de los que no podemos irnos de casa de nuestros padres sin que estos nos echen una mano y de aquellos que sufren síndrome de Peter Pan para tomar la mayor parte de decisiones de nuestra vida. También de aquellos que nos enamoramos de las chicas de las películas, de los que tenemos sueños desde bien pequeños y de los que para enamorarnos creemos en el poder de la risa.

Enric Pardo sabe el código y utilizad el lenguaje para que la novela se lea en un abrir y cerrar de ojos. Para mí ha sido, desde hace más de un año, un placer recomendarla, comprarla, regalarla y hablar de ella al primero que se me cruce delante, seguiré haciéndolo. Las buenas noticias, sin embargo, siguen llegando relacionadas con la novela y es que, por suerte, yo no fui el único que se fijó en la novela y Filmax, la famosa productora cinematográfica española, ha comprado los derechos para rodar la película basada en la historia, con guión firmado por el propio Enric Pardo. ¿Quién será Alex? ¿Y Natalia? ¿Martín? La solución a nuestros enigmas se resolverá pronto. Mientras, lee la novela, llévatela a la playa y, mientras ofreces la mejor de las sonrisas a esa chica tan mona que te mira recuerda que ‘todas las chicas besan con los ojos cerrados’.





Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… esqueletos