lunes, 10 de junio de 2013

The perks of being a wallflower / Las ventajas de ser un marginado

 


Leo muchos libros, iba a escribir demasiados pero creo que nunca se podría decir algo así. Me gustan los libros que hablan en primera persona, así es más sencillo meterse en la cabeza de los personajes, durante el rato que pasas leyendo dejas de ser tú y eres otra persona, alguien que quizás se parezca mucho a ti o que nunca querrías ser, ves a través de sus ojos. Cuando lees tantos libros no todos te hacen la misma ilusión ni dejan el mismo poso, pues los libros son como las personas: las hay de muchos tipos, pero pocas se pueden calificar como mágicas.

No me cabe la menor duda de que todo aquel que haya leído ‘Las ventajas de ser un marginado / The perks of being a wallflower’ de Stephen Chbosky lo tenga ya en la categoría de “mágicos”. Porque esta suerte de libro, aunque el título en castellano pueda dar lugar a interpretaciones erróneas, habla de ti y de mí, de todo aquello que pudimos sentir en cualquier día de instituto, de todas esas dudas, de los ‘¿qué voy a hacer cuando salga de aquí?’. Habla de esos profesores que no solamente enseñan, sino que también educan. Pero sobre todo habla de ellos, de los que te acompañaban en los recreos y en la salida de clase, de los que te dejaban apuntes, de los que te daban un trocito de su bocadillo, habla de todos esos, que no son otros que tus amigos. No existe canto más bonito al sentimiento de amistad que las cartas que forman este libro, que todos esos sentimientos que nuestro querido Charlie plasma en las páginas de ese libro que él no sabía que estaba escribiendo.




La película, de mismo nombre, es también excepcional. Libreto y dirección están también firmados por el autor del libro y ahí ya nos olvidamos de poner sentido a las palabras para dejar que sean Ezra Miller, Logan Lerman y la increíble Emma Watson –cuidado, corazones sensibles, es posible que después de la película tengáis que sumarla a vuestra lista de amores imposibles- los que te lleven de la mano por la historia.

Mi recomendación es leer primer el libro y después ver la película, aunque he de decir que yo lo hice justo al revés. Al final, lo importante es que cuando termines cualquiera de los dos, también tengas ganas de subirte en la pick-up de la chica que te gusta, decirle al oído que te lleve al túnel más cercano y ahí, levantar las manos y ponerte de pie como si estuvieses celebrando el gol del Iniesta en la final de la copa del mundo de fútbol. Porque te aseguro que, aunque hay veces que parece que todo está en contra y llueve más días de los que hace sol, todos tenemos derecho a ser infinitos, aunque sea solo por un día…



Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… deseos de ser Harry Potter.

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