jueves, 20 de junio de 2013

James Gandolfini. Unas palabras sobre Tony Soprano.




Hace seis años, durante la convocatoria de junio de mi primer año de carrera, tuve la feliz idea de ponerme a ver una serie nueva en mitad de la misma. Al final no me fue tan mal en los exámenes y la serie se llamaba 'Los Soprano'.

La terminé 40 días después, a más de dos capitulo por día. Recuerdo esas fechas porque fue la primera vez que vi una serie tan de golpe. El último día vi cuatro capítulos seguidos del tirón, era un domingo por la mañana y, a pesar de saber que la ultima escena fundía a negro dejándonos con la más temida de las dudas, yo me levanté y golpeé el televisor como si aquello fuese culpa de la antena. Inocente de mí, lo estaba viendo en un ordenador.

Lógicamente, no tuve más remedio que enamorarme del persona de Tony Soprano, magistralmente interpretado por James Gandolfini. No creo que exista otra forma de ver Los Soprano que llegando a empatizar de manera extrema con este personaje, a pesar de que sea un asesino y un sociópata.

Ayer por la tarde me compré 'Honrarás a tu padre' de Gay Talese. La razón no es otra que el subtitulo que acompaña al libro, 'La asombrosa historia real que inspiró Los Soprano'. En la FNAC estuve mirando pósters, contagiado por ese espíritu mafia que tanto me gusta, y pensé que cuando tuviera mi casa habría un póster de Tony Soprano y otro de Vito Corleone. Esa misma noche, mientras veía Mad Men, pensaba, 'Joder, tengo que ver Los Soprano otra vez de nuevo, que para algo me compré hace unos meses la caja con la serie entera'. Quién me iba a decir que justo unos minutos después, ya en la cama, y dando el ultimo repaso a Twitter, iba a leer la aplastante noticia de la muerte de Gandolfini. Zas. Adiós. El encargado de que nos vayamos de este planeta tenía una de las suyas preparada, un ataque a traición a alguien que aun tenía mucho que vivir y, ojalá, trabajar. Como si Tony hubiese preparado una de sus venganzas fatales. Huérfanos. Nos quedamos en la barra del Bada Bing!, llorando tu pérdida. Los chicos aun no se lo creen pero se pondrán bien.

Hasta siempre Tony, gracias. Hasta siempre James, ha sido un placer.

Sin más... me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y... ( )

miércoles, 12 de junio de 2013

Extremoduro 'De profundis, la historia autorizada' de Javier Menéndez Flores.


'Al camino recto,
por el más torcido,
vengo derecho
para hablar contigo,
de nuestros defectos
constitutivos'

Contra todos - Extremoduro

‘De profundis’, de Oscar Wilde, es una obra en forma de carta que el autor escribió desde la cárcel al que era su amante, Alfred Douglas. Es de ahí de donde toma prestado el titulo Javier Menéndez Flores (autor de multitud de libros sobre músicos como Joaquín Sabina, Dani Martín o Miguel Bosé) para escribir la que sin duda es una de las acometidas más difíciles de su carrera: escribir la biografía de Extremoduro, ‘Extremoduro, de profundis: La historia autorizada’. Y es que hablar sobre Extremoduro, una banda que es religión para sus seguidores, no es fácil. No son Robe Iniesta y los suyos grandes aficionados a prodigarse por los medios de comunicación, ¡ni mucho menos!, por lo que este libro, a priori, debería cubrir las necesidades informativas –porque sí, a todos nos gusta saber- de sus seguidores. Lo bueno de todo esto es que Javier sale victorioso de tamaña hazaña y factura un libro que toda persona con un mínimo de interés por la música de nuestro país debería leer.

Lo primero a destacar es la perfecta edición que ha sacado a la venta Grijalbo, en tamaño grande, con tapa dura y papel de foto. Casi 300 páginas llenas de imágenes de la banda –muchas de ellas cedidas por seguidores- que acompañan al texto de Menéndez Flores. Eso sí, el precio es alto, casi 30 euros, por lo que a pesar de su calidad, muchos dudarán antes de comprarlo. Pero merece la pena.




Lo segundo es decir que ‘De profundis, la historia autorizada’ no es un libro que persiga el morbo, no es un libro sobre el personaje de Roberto Iniesta, es una historia sobre la música que lleva haciendo una banda desde hace más de 25 años. Eso sí, el estudio sobre la trayectoria y el repertorio del grupo es exhaustivo e impecable, con un gran análisis de las letras –aunque sea imposible meterse la cabeza de Robe-, de las influencias musicales, de los miembros que han pasado a lo largo de los años por la banda... Todo lo que ha contribuido de una forma u otra al éxito de Extremoduro, para luego iniciar un recorrido por todos y cada uno de los discos, tanto de la discografía en estudio como de discos en directo, algún que otro pirata o de aventuras como la de Extrechinato y tú, en la que Fito Cabrales, Iñaki ‘Uoho’ Antón –fiel escudero de Iniesta desde hace casi 20 años- y Robe se unían para festejar el poemario de Manolillo Chinato, que también es parte del disco. Culmina con algo de lo que pocos periodistas pueden presumir: hacer una entrevista a Robe e Iñaki.


Es en esta entrevista final donde Robe agradece las formas del libro –qué remedio, si no le hubiese gustado el libro no hubiese visto la luz, al menos como biografía oficial-, pues no se ahonda en el personaje sino en el músico. Es inevitable hablar de drogas, excesos, desplantes y rarezas cuando nos enfrentamos a hablar de una banda como Extremoduro, pero se trata el tema siempre de una forma coherente con lo que se quiere contar, que es la historia de la banda. Obviar esta parte también sería absurdo porque, pese a quien le pese, sin el personaje de Robe, y aun teniendo en su haber muchas de las mejores canciones escritas nunca en nuestro idioma, la leyenda de Extremoduro nunca se habría forjado de la misma manera ni con la misma intensidad. Roberto Iniesta Ojea, genio y figura, autoproclamado rey de Extremadura, que tus canciones nos acompañen por muchos años más.




Sin más... me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y... adjetivos calificativos.

lunes, 10 de junio de 2013

The perks of being a wallflower / Las ventajas de ser un marginado

 


Leo muchos libros, iba a escribir demasiados pero creo que nunca se podría decir algo así. Me gustan los libros que hablan en primera persona, así es más sencillo meterse en la cabeza de los personajes, durante el rato que pasas leyendo dejas de ser tú y eres otra persona, alguien que quizás se parezca mucho a ti o que nunca querrías ser, ves a través de sus ojos. Cuando lees tantos libros no todos te hacen la misma ilusión ni dejan el mismo poso, pues los libros son como las personas: las hay de muchos tipos, pero pocas se pueden calificar como mágicas.

No me cabe la menor duda de que todo aquel que haya leído ‘Las ventajas de ser un marginado / The perks of being a wallflower’ de Stephen Chbosky lo tenga ya en la categoría de “mágicos”. Porque esta suerte de libro, aunque el título en castellano pueda dar lugar a interpretaciones erróneas, habla de ti y de mí, de todo aquello que pudimos sentir en cualquier día de instituto, de todas esas dudas, de los ‘¿qué voy a hacer cuando salga de aquí?’. Habla de esos profesores que no solamente enseñan, sino que también educan. Pero sobre todo habla de ellos, de los que te acompañaban en los recreos y en la salida de clase, de los que te dejaban apuntes, de los que te daban un trocito de su bocadillo, habla de todos esos, que no son otros que tus amigos. No existe canto más bonito al sentimiento de amistad que las cartas que forman este libro, que todos esos sentimientos que nuestro querido Charlie plasma en las páginas de ese libro que él no sabía que estaba escribiendo.




La película, de mismo nombre, es también excepcional. Libreto y dirección están también firmados por el autor del libro y ahí ya nos olvidamos de poner sentido a las palabras para dejar que sean Ezra Miller, Logan Lerman y la increíble Emma Watson –cuidado, corazones sensibles, es posible que después de la película tengáis que sumarla a vuestra lista de amores imposibles- los que te lleven de la mano por la historia.

Mi recomendación es leer primer el libro y después ver la película, aunque he de decir que yo lo hice justo al revés. Al final, lo importante es que cuando termines cualquiera de los dos, también tengas ganas de subirte en la pick-up de la chica que te gusta, decirle al oído que te lleve al túnel más cercano y ahí, levantar las manos y ponerte de pie como si estuvieses celebrando el gol del Iniesta en la final de la copa del mundo de fútbol. Porque te aseguro que, aunque hay veces que parece que todo está en contra y llueve más días de los que hace sol, todos tenemos derecho a ser infinitos, aunque sea solo por un día…



Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… deseos de ser Harry Potter.