martes, 21 de mayo de 2013

'Manual de un buen vividor'




''¡Mira, tío! Hay supermodelos y chicas guapas.  Una chica guapa puede provocarte mareos, como cuando bebes whisky con Coca-Cola. Puede hacerte sentir bien. Están repletas de lo que mejor conoce el hombre, de promesas. La promesa de un día mejor. La promesa de una mayor esperanza. La promesa de un nuevo mañana. Ese aura particular puede hallarse en los andares de una chica guapa, en su sonrisa y su alma, en el modo en que hace que parezca que todo en la vida va a salir bien. Eso es lo que son, promesas embotelladas. Imágenes de un nuevo día. La esperanza sobre tacones de aguja.''

Beautiful Girls (Ted Demme, 1996)

Para la mayoría de los habitantes de este planeta, no es sencillo poner en palabras lo que sentimos y, cuando lo intentamos, siempre nos queremos parecer a aquellos que ya lo han dicho antes que nosotros en películas, en libros, en canciones… ¿Qué sería de nosotros sin nuestros referentes? Seríamos meros ilusos, tratando de transformar en imágenes todo aquello que está dentro de nosotros. Hace unas semanas me pasaron un blog que estaba alojado en la web de la revista femenina Elle y que se llamaba ‘Manual de un buen vividor’ y que desde ese preciso momento se convirtió en mi mantra.

Dicho ‘manual’, escrito por un lector de mentes que se refugia en el nombre de Holden Caulfield, no pretende ser una guía para nada. Es una colección de recuerdos, de recomendaciones, de libros, de bares, de chicas, de gin tonics, de películas que quieres volver a ver nada más terminan y de canciones que escuchas en el metro para creerte en tu propio videoclip. ¿Acaso no son, las que acabo de nombrar, algunas de las partes más bonitas de la existencia humana? Yo creo que sí.


Siempre digo que, en muchos aspectos de la vida, me siento igual de feliz haciendo algo que comentándolo después. ¿De qué sirve el arte si no es para ser puesto en común después? El tiempo invertido debe ser proporcional al comentario posterior, a la recomendación, al sentarte con tus amigos a contarles a tumba abierta lo mucho que te ha gustado eso que has descubierto hace poco. El ‘Manual de un buen vividor’ es algo así, Holden nos hace sentarnos a la mesa y juntos comentamos la jugada, los ‘highlights’ del partido, las ganas que tienes de volver a verla, el cómo te apetece volver a aquel sitio de vacaciones.

Por todo esto digo que se ha convertido en mi mantra, porque me hace sonreír cuando tengo un día malo y releo alguna entrada, porque salen canciones de Vázquez en él, porque me asusta el nivel de identificación con sus vivencias, porque más de una persona me ha dicho que cuando lee esos textos cree estar escuchándome a mí mientras hablo. También porque, en los días que dediqué a leer todas y cada una de las entradas de esta maravilla, de este nuestro bar, sentí algo parecido a la primera vez que vi ‘Beginners’ o ‘500 (Days of Summer), exactamente lo mismo que la primera vez que le di al play al ‘Ajuste de cuentas’ de Quique González, las mismas ganas de que no se terminara que cuando empecé a leer ‘Todas las chicas besan con los ojos cerrados’, ‘Cosas que los nietos deberían saber’ o cualquiera de Nick Hornby.




Sin más... me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y... ellas

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