jueves, 16 de mayo de 2013

'Los ilusos' de Jonás Trueba





‘Los ilusos’ es una película para románticos. Rodada en película, en blanco y negro, con presupuesto inexistente y con un elenco y equipo que han trabajado juntos haciendo piña, más unidos por amistad y ‘amor al arte’ –nunca mejor dicho- que por los intereses que suelen reinar en otro tipo de producciones. ‘Los ilusos’ es la segunda película del cineasta Jonás Trueba –después de la excelente ‘Todas las canciones hablan de mí- y digo que es una película para románticos porque esa es la impresión que me ha dado desde el primer momento. Es una película que habla de ‘ilusos’, ese grupo de gente que busca hacer de su pasión su trabajo y, a su vez, de su trabajo su vida. Tampoco es que sea algo vocacional, es que los ilusos tampoco se plantean su vida haciendo nada más, no les sale, pero no dudarían en ponerle corazón y piel a la mínima oportunidad que les den para mostrar su talento.

La película encuentra en Francesco Carril su aliado perfecto, muchas veces es solo su forma de caminar, su mirada o cómo explica las cosas la mejor forma de canalizar esas esperanzas frustradas, la búsqueda de una meta que se antoja difícil pero no imposible. Es cuando entra Aura Garrido en escena cuando la película gana en vitalidad y en historia, no existe nada más que ellos dos, que sus gestos, que sus silencios. Hasta ese momento conviven en una película en la que se le ven las costuras –por algo los ilusos de la película se dedican al cine- una serie de grabaciones con un trasfondo común, que llegan a incluir un concierto de ocho minutos en medio del metraje y que encuentran en ese Madrid en blanco y negro el marco ideal para abandonarse a un futuro lleno de promesas y estaciones a las que llegar.




El romanticismo también está en la forma de exhibir la película: pases concretos en la Cineteca del Matadero de Madrid que irán seguidos de una especie de ‘gira’ por varias salas de España, en las que el autor es el que lleva la única copia de la película y ofrece un pequeño coloquio al terminar la proyección. El pasado 28 de abril estuve en la Cineteca y fue algo maravilloso poder asistir a esta breve charla con Francesco Carril, Jonás Trueba y demás miembros del equipo de la película. El perfecto complemento para una película que deja buen sabor de boca.

Permítete una experiencia distinta, no te tomes ‘Los ilusos’ como si estuvieses viendo una superproducción americana. Déjate contagiar por la ilusión con la que se ha concebido, paladea los noventa minutos de cine que Jonás ofrece y, después, vuelve a casa y sigue poniéndote metas que, aunque difíciles, se pueden alcanzar.

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