sábado, 6 de abril de 2013

'El arte de escribir'





Babylon Chat, Loquillo, 'Equilibrio inestable'... ¿Adivinas el nexo de unión entre todos ellos? Es bien fácil, la respuesta es un asturiano nacido en el País Vasco que fue líder de los primeros, toca y compone con el segundo y que, hace un par de años, tuvo su primer retoño musical en solitario y lo bautizó como el tercero. Pocas veces se aúnan en una misma persona, y sin que ello resulte estridente ni pedante, los bajos fondos y la élite, la estética del rocknroll y el chaval de ciudad, la verdad y 'el arte de mentir'.

Porque es por eso por lo que hoy Igor aparece aquí por primera vez. No es por sus canciones, es por su recientemente publicado primer libro, 'El arte de mentir', editado por Difácil, donde habla sin orden ni cronología de todo lo que se le pasa por la cabeza. He leído varias críticas sobre el libro y por lo que se ve hay dos opciones: o resaltar todos los aspectos culturales de los que se habla en el libro -museos, arte, literatura...- o centrarse en los momentos en los que Igor habla a tumba abierta sobre sus experiencias sexuales. Yo, que no soy periodista ni lo pretendo prefiero definir a Igor como un valiente. No es fácil que un libro recoja tantos campos y opiniones de la vida de una persona y que aun así exista un orden y una coherencia que te permitan leer las poco más de doscientas hojas que tiene la obra de una sentada. Tampoco es tarea fácil hablar así de claro,. Sea cual sea el tema, Igor habla con propiedad y conocimiento, con la experiencia del que lleva muchos años haciendo lo que le da la gana, dejando a un lado -igual que en su música y en su vida- todo tipo de prejuicios y de preguntas similares al 'qué dirán'. A él solo le importa transmitir y, por supuesto, gustar. Porque el libro no deja de ser una oda a muchos aspectos importantes en su vida pero, sobre todo, es una oda a su propia figura, a su propio personaje. ¿Autobiografía? Para nada, 'El arte de mentir' es una amalgama de sentimientos, de opiniones sobre temas tan dispares como las groupies, David Beckham y su mujer Victoria, sobre Gijón -bendita esa sensación de sentirse en casa que comparto con él-, sobre política, sobre la carretera, el rocknroll, Loquillo o el sexo, todo ello escrito con un estilo crudo, sin grandes descripciones, que te hace sentirte cercano a la realidad del que lo escribe.




'La realidad del que lo escribe' es una licencia que yo me he permitido, porque el libro tiene la palabra 'mentir' en su título, y es cierto que cada vez que lees un capítulo te preguntas, mientras lo asimilas, si todo lo que se cuenta en él será verdad o mentira. Pero Igor ya sabía que nos lo íbamos a preguntar, por eso el último capítulo, perfecta conclusión de la obra, se pregunta por el valor de la verdad y la mentira en el arte. ¿Son menos ciertas las canciones si su autor nunca las ha vivido? ¿Y los cuadros? ¿Y la poesía? ¿Es menos verdadero el libro de Igor si todo lo que ha contado es mentira y nunca ha ocurrido? Esta respuesta tendrás que obtenerla tú, yo solo cometo la osadía de atreverme a recomendar que pases unas horas de tu vida en compañía de este libro.


Sin más... me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y... lo digo.

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