martes, 29 de octubre de 2013

Discos: 'Bohemio' de Andrés Calamaro.



Una de las primeras entradas en este blog hablaba de la caricatura que, a veces, hacen de si mismos ciertos artistas, y de cómo eso influía en la forma de escuchar su música, tanto para bien como para mal. Todo aquel artículo venia a colación de Andrés Calamaro, uno de esos cantantes-personaje que ha sido en igual número de veces portada por su música como por sus declaraciones y actos. Y como dije aquel día y sigo diciendo hoy, ciertos comportamientos hacen que escuches la música de esa persona de otra manera. Eso, unido a que los periodos compositivos del argentino no pasaban por su mejor momento habían hecho que escuchara ‘Bohemio’, su último disco, publicado hace poco más de un mes, con todo el recelo del mundo. Pero, ¡ay amigo!, a veces la vida te da gratas sorpresas…

Andrés ha sacado un disco en plena forma, sus letras vuelven a hacer herida al escucharlas. Vuelve a ser universal cantando a lo que se fue, a lo que nunca tendremos, a la misma muerte y a las ocasiones que se han escapado en el tren de las 20:10. ‘Bohemio’ es un disco corto, lo que ayuda a su efectividad. Mejor diez buenos temas que interminables pasajes como los aparecidos en su predecesor, ‘On the rock’, que se antojaba eterno. Calamaro se ha centrada en este disco en escribirlo y cantarlo, dejando a su productor Cachorro Lopez un listado de temas para que él mismo escogiera y grabara los que fueran de su agrado mientras que Andrés se limita –que no es poco- a poner voz a ese dolor que respira ‘Bohemio’, un disco que, a priori, parece marcado por la separación de su anterior pareja.




El disco comienza con una despedida, esta vez a un amigo, Luis Alberto Spinetta. A tumba abierta, como hará en el resto del disco, pone el corazón sobre la mesa, dice las cosas claras. Calamaro es más cristalino que nunca en las letras de su disco. El disco seguirá como una continua despedida, esta vez al amor, a la pareja. Como en esa maravillosa ‘Plástico fino’ –con ese título en clara referencia a Radio Futura-, el tan ‘Calamaro’ single ‘Cuando no estás’ o la canción de la redención, ‘Tantas veces’. Vuelve a recordar ‘la fortuna de existir’ en ‘Nacimos para correr’, donde echa la vista atrás y, sobre todo, hacia el miedo de seguir adelante. También la autocritica tiene lugar en canciones como ‘Inexplicable’ o ‘Bohemio’ donde habla de sí mismo, de ese ‘bohemio de postín’ que acude a las corridas de toros. Cuando te quieres dar cuenta llegas al corte diez, en el que deja la letra en manos de un conocido en el repertorio de Calamaro, Marcelo Scornik, para recordar esos ‘Doce pasos’ que ponen final al disco.

Si algo me alegra de este disco es haberme reconciliado con la música de Andrés, esa que tanto me ha dado –nos ha dado-, y que hace tiempo que no escuchaba por miedo a caer en la desilusión y el descontento. No sé si Andrés ha vuelto para quedarse, pero sí que sé que Bohemio me va a acompañar aun en muchos viajes de auriculares y mirada perdida.





Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… cui que

lunes, 30 de septiembre de 2013

Breaking Bad series finale.




Ya está, se ha terminado. No quedan más ‘Previously on AMC’s Breaking Bad’. No habrá mas cocina, ni más blanqueo de dinero, ni más ansia de poder, al menos en Breaking Bad.

A muchos nos cogía el ‘series finale’ con cara de recién levantados. Todos queríamos ser los primeros en saber qué iba a pasar, evitando cuidadosamente las redes sociales, no fuera a ser que a algún gracioso le diese por airear a los cuatro vientos el final de la serie. Queríamos vivirlo, queríamos saber qué iba a ser de Walt, de Jesse, de Skyler… Queríamos ver si de verdad ese hombre atacado por el cáncer pasaba a mejor vida o continuaba su estela de terror. Porque no nos engañemos, hemos empatizado, casi todos los que vemos esta serie, con un hombre que es un narcotraficante, un asesino, un hombre que en ningún momento ha dudado en poner en peligro a su familia para conseguir sus objetivos. Un hombre frustrado por anteriores decepciones laborales, que siempre ha puesto por bandera que todo estaba motivado por querer dejar un legado, el de proteger a los suyos. Pero no, en el final de la serie, se quita esa máscara, basta de mentiras, la redención de nuestro héroe en la cocina de su mujer, el ‘lo hice porque era bueno, me hacía sentir vivo’, no hace falta nada más y aun seguimos sintiendo cariño por él, es inevitable. Hemos sido participes de cada uno de sus delitos, nosotros también hemos matado a ese niño, hemos dejado morir a la mujer de nuestro socio, hemos dejado que unos narcotraficantes apunten a nuestro cuñado y le quiten la vida. Hemos usado esa escafandra y hemos chocado los cinco con Pinkman después de obtener un producto de más del 90 por ciento. Nosotros tampoco queríamos que Skyler se enterara, también envenenamos a Lydia y habríamos puesto nuestra vida en manos de Jesse. Breaking Bad ha sacado nuestro lado oscuro, sentados en el sofá de nuestras casas, de la misma manera que un profesor de Albuquerque se convierte en el mayor productor de metanfetamina del mundo. Nosotros también nos hemos muerto un poco cuando Walt se dejaba ir en el suelo.




Por eso todos hemos sentido el dolor que respira esta ultima traca de episodios, esa necesidad de cerrar capítulos, aunque en el caso de Walter fuera para siempre. Los flashforwards y el final del penúltimo capitulo nos hacían creer que lo peor estaba por llegar, pero Walt solo quería volver a la ciudad a morir y no dejar ningún cabo suelto. Ha sido una despedida, un punto final más meditado que impulsivo. Ese último episodio llamado Felina, Fe (hierro) + Li (Litio) + Na (Sodio), principales componentes de sangre, metanfetamina y lágrimas, respectivamente.

Solo me apetece aplaudir al genio de Vince Gilligan, creador de la serie, y a todos y cada uno de los escritores y actores de esta serie, porque han demostrado que se puede hacer un productor perfecto, que la calidad en TV sigue existiendo, que no hace falta recurrir a fuegos de artificio ni complicadas tramas y finales difíciles de explicar cuando se trata de una serie sobre la vida, solo tienes que dejar que ésta siga su curso. Porque sí, Breaking Bad es una serie sobre la vida, sobre la familia, el poder, la avaricia, la traición, los ideales, la justicia…

Si has leído esto y no has visto la serie, acabas de cometer el error de tu vida. Si la has visto, supongo que tienes la misma sonrisa en la cara que yo tengo al recordar todo este tiempo.




Walter White, descansa en paz.

Sin más... me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y... Flynn.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Dani Martín, cintas de varios.





Dani Martín ha sacado un nuevo disco. Un disco lleno de ilusiones renovadas, de pasos adelante,  de crecimiento personal y artístico. Es un disco de ‘Varios’, de esos que grababas a la chica de tu barrio –todos lo hemos hecho, la mía se llamaba Isabel- en una cinta TDK de 90 minutos, las mismas en las que, antes de grabar las canciones, tenías que sumar la duración de todas para que no se te quedasen cortadas. Y es un disco de varios por una sencilla razón: Dani no se ha conformado con hacer las canciones en el sofá de su casa, ha cogido sus maletas –y a sus inseparables Iñaki García y Bori Alarcón- para escribir con gente de otras partes del mundo, como George Noriega, Luis Fernando Ochoa, Tommy Torres, Estéfano o María Bernal y permitirse el lujo de grabar con la banda de Paul McCartney, lo que ha dado lugar a un disco lleno de música distintas, sin perder nunca el rumbo y la esencia de lo que es una carrera de ya más de quince años.

Ese disco de ‘varios’ se llama ‘Dani Martín’, porque él quiere que nadie se olvide de su nombre y de lo que es, porque al fin y al cabo, cuando dabas ese disco a la chica que te quitaba el sueño por las noches, lo único que querías es que se acordara de ti, después de haberle despertado alguna sonrisa que, al final, puede que no sirviese para nada. Pero tú así lo firmabas, con tu nombre y en letras bien grandes, para que ella cuando lo escuchara en su Walkman le quedara bien claro. Eso es lo que ha pretendido –y conseguido- Dani con este disco, que no nos olvidemos de que él sigue ahí, con más ganas que nunca, con ganas de comerse el mundo y enseñar sus canciones a quien tenga un par de oídos bien abiertos y dispuestos a escuchar. 




Pero, sobre todo, ‘Dani Martín’ es un disco de ‘varios’ porque para ti, para ella y para mí, son canciones que hemos vivido. Sí, sí, aunque te parezca imposible nosotros ya las hemos vivido, él simplemente ha cogido todas nuestras vivencias y las ha puesto ahí. Porque Cero es la promesa de una nueva vida, de agarrar el toro por los cuernos y decirle a la vida que sigues con ganas, que cuando llega la próxima aventura que ya estás como toro a punto de salir a la plaza. Emocional es la emoción del primer mensaje, del primer paseo, de ese ramo de flores lleno de sueños por cumplir, de las ganas de hacer sentir especial a alguien por primera vez. Caramelos me huele a verano, a la vida que nos ha tocado vivir, a mi madre y a mi padre despidiéndose de mí en el coche cuando me venía a Madrid en busca de un futuro con trabajo que en mi Asturias no era posible, a los caramelos de fresa que siempre han sabido mejor y que alguien se ha llevado en un sobre. Qué bonita la vida es la felicidad al despertarte cada día y, aun así, recordar que mi tío Miguel hace dos meses que no está, que la mamá de un amigo se ha ido hace poco, pero que también hay gente esperando niños, savia nueva, esperanzas renovadas, nuevos trabajos, gente que hace el amor por primera vez... Mi teatro son las ganas de tener a alguien que te despierte con un beso y carita de sueño, la misma carita de sueño que no necesita de nada más para enamorarte y que te deja atrapado como una tela de araña. Caminar es la esperanza y el optimismo en los malos momentos, es poner buena cara cuando vienen mal dadas, es la promesa de un mañana mejor y las ganas de conseguirlo entre todos. Por las venas es ella, la que aun no conoces, la que te imaginas y te deshaces solo de pensarlo, es Joaquín Sabina dejando su voz de whisky y noche en esta humilde cinta de ‘varios’, es un paso adelante que muchos pensarán que ha escrito el propio ‘flaco’.




Un millón de luces son las cicatrices que ya no están, las que el tiempo ha convertido en bonitas marcas de guerra, son tu ancla y tu verdad, los que vigilan desde arriba y los que, desde abajo, hacen las cosas más sencillas, los tatuajes con tinta apagada que forman parte de tu piel. El puntito es no quedarte en casa sentado, es demostrar que vales todo y que nadie te ha regalado nada, son los madrugones y las noches en vela, la necesidad de ser valorado, los kilómetros con el iPod a todo volumen. Estrella del rock es autocrítica y humor, tomarte la vida con una sonrisa y olvidar prejuicios, somos todos aquellos que hace muchos años que llevamos la musica de Dani por bandera y también es un regalo para todos aquellos que vemos Breaking Bad. Beatles y Stones es el final del camino, el recuento de daños, el día que ella, la misma chica a la que le grabaste la cinta, paso a formar parte del pasado, el día que se terminó el ‘Neverending tour’, cuando Mauro dejó de mirarnos desde la cama, los domingos con comida para uno, las noches durmiendo solo. Cuando ya no quedan ni Beatles ni Stones… ¿Qué podemos esperar?. Cada día es la estabilidad que busco a diario, la dificultad de esa empresa, la niebla que a veces lo oculta todo. Gretel es la despedida con luz, el último regalo con ilusión, el día que todo se nos desvaneció entre los dedos cuando nos creíamos invencibles, ‘Bon voyage’ amiga mía, te deseo lo mejor’. Y La abuelita es mi abuelo, Tino, resignándose el día que Lalita no volvió a casa para seguir admirándole y queriéndole desde el cielo. Es esa imagen que nunca se me borrará de la mente, ese ‘¿y ahora qué hacemos sin ella?’, ese día de tristeza infinita y de una vela que, por ser dos formando la misma, siguió luchando con fuerza a pesar de que ya todo parecía mucho menos agradable que solo unas horas antes.

Ese es mi disco de ‘varios’. Lo bueno de todo esto es que cada uno podrá encontrar en él su historia, su corazón, sus cicatrices y su realidad reflejado en esas canciones. Qué suerte que Dani haya puesto voz a nuestros recuerdos, vamos a agradecérselo no dejándole solo en este camino que ahora empieza.




Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… cerca del final, donde todo empieza.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Carta de amor a Gijón.


(foto David Fernández - @davidsupertramp_ )


¿Cómo se escribe una carta de amor a tu relación más larga, a tu amor de niñez, tu novia de la adolescencia, tu pareja en esta especie de madurez? ¿Cómo resumir en palabras una vida, un paseo de la mano que dura algo más de 26 años? ¿Cómo decir "hasta pronto", "te recordare", "te quiero" a la ciudad que te ha dado todo?

Y es que la vida, por unas causas u otras, me lleva a vivir fuera de la que es mi ciudad, de mi Gijón, y tengo un nudo en la garganta solo de pensarlo. Que sí, que me voy a empezar mi propia vida a una ciudad maravillosa como Madrid, pero eso no quiere decir que los ojos se me humedezcan cuando veo mi habitación sin mis cosas, a mis amigos diciéndome hasta pronto o a mis padres esperándome hasta la próxima visita. Las ciudades no son más importantes por tener más o menos edificios, parques o playas, las ciudades se construyen a partir del más bello recuerdo ubicado en la zona más sombría de la ciudad. Las ciudades son personas, son situaciones, son el ADN de lo que uno es…




Gijón es mañanas en el Malony escuchando a Sabina mientras desayuno, las noches de amor en la Providencia, las historias que se escriben en los portales, el primer beso en el Oasis, mi primer concierto, una noche más en el Peldañu, los cachopos de O pazo do Paradela,  los bocadillos en la puerta de mi casa, las tardes que empezaban en el Trasgu y en El Goteru, el pollo gigante de Marques Casa Valdés, el kiosco de Pío, los gintonics en el Varsovia, los paseos con mi tía por el muro, los domingos con personales en el Tik, las escapadas a mi hogar de Media Markt y Fnac, las tardes con mi padre en Carrefour, mi madre buscándome amigos en la playa de San Lorenzo, las fiestas de Castiello, las chicas que te dicen "te quiero" en el parking de peritos, la media maratón y los cientos de kilómetros hechos con el esfuerzo diario, el huevo frito los sábados a la hora del vermú, los conciertos en la plaza de toros, el primer amor en una cama de 90, Rosa diciéndome por la ventana lo que hay para comer, Johny y su padre paseando por el muro, la infancia en un castillo y la cuesta que tuve que subir para crecer, las noches de domingo cenando de McDonald’s gracias durante tantos años a mi madre, el día que le pusimos nombre a Colate, voy a pasármelo bien de los Hombres G antes de salir, todos a las 16:15 para ir a la playa después de ‘Al salir de clase’, los paseos con Dalia, las noches de verano en el Lavaderu, Paco esperándome a las 22:30 con su chupa de cuero, salir a correr con Numa o a patinar con Alejandra, el bus a la facultad con Káiser, los helados del 2,40 o de tarina después de cenar fuera, las despedidas tristes en el portal...




A muchos no les dirán nada todas estas cosas. A mí son las que me han hecho sonreír durante estos poco más de 26 años. ¿Cómo le cuento yo a Madrid todo esto? ¿Cómo le digo que sí, que la quiero a morir, pero que de donde yo vengo los recuerdos son tan bonitos que me cuesta levantar el pie del embrague para que camine el coche…? Y es qué cómo traducir la pena mezclada con alegría que todo esto me produce. Gijón del alma, te quiero como nunca querré a nadie, porque todo lo que ocurra desde hoy vendrá basado en este tiempo, todas las alegrías y tristezas venideras se basarán en estos años en los que fuimos tan felices juntos. Te voy a echar de menos cada segundo que esté fuera de ti, deseando volver a La Escalerona a obtener la mejor de las perspectivas, de eso puedes estar bien seguro.

Ahora te digo ‘hasta pronto’, ‘gracias’, ‘sigue así de bonita’, que yo te llevaré por bandera siempre. Te quiero Gijón, no existe carta de amor más sincera que esta que aquí te escribo.


Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… Gijón del alma.


viernes, 12 de julio de 2013

'Érase un sueño' de Paula Rojo.

 


No soy un gran fan de los programas que pretenden descubrir talentos. Creo que muchas veces hacen más énfasis en asuntos ajenos a la música que en lo realmente importante, que es el talento de las personas que van allí a intentar darse a conocer. Pero, aun así, eso no quiere decir que de esos programas no salga gente con una ilusión y un talento enormes, los que de verdad aprovechan ese tipo de espacios para construir una carrera coherente y poner las primeras piedras del que puede llegar a ser un largo camino. Hoy hablamos de Paula Rojo, concursante asturiana en la primera edición de ‘La Voz’.

Para quienes no estéis muy al tanto, Paula Rojo, asturiana del 90, fue una de las concursantes más destacadas en la primera edición del reality de Telecinco. Su juventud, su sonrisa y su ukelele, llamaron la atención desde su primera aparición en el show. Que se presentara diciendo que su género favorito era el country y que su sueño era cruzar el charco e ir a Nashville no hizo más que sumar puntos a un talento que, además, componía sus propios temas, como su ya archiconocido ‘Solo tú’, tema dedicado a su hermano, y que también interpretó en la primera gala.




Ya ha pasado casi un año desde que comenzó aquel reality y lo que ahora queda es una persona llena de ilusiones y con un disco llamado ‘Érase un sueño’ bajo el brazo. Un disco que busca ese sonido del que Paula tanto ha bebido en sus gustos musicales, el mismo que le ha llevado a formar la Dixie Band, banda formada por alguno de los mejores músicos del panorama músical asturiano, todo queda en casa. En el disco se muestra una artista con una preciosa voz, siendo las canciones una amalgama de todo lo que había compuesto hasta ese momento y con letras sumamente personales: desde su experiencia durante su beca Erasmus, su deseo de visitar América y conocer las raíces de la música que ella escucha, hasta los primeros encuentros con el amor y las relaciones. Un buen primer disco que muestra el talento de una persona que solo acaba de empezar en esto de la música y que, seguro, seguirá haciendo canciones y creciendo a la par que sus composiciones.

Si escribo todo esto es porque ayer la vi por segunda vez en directo -la primera fue poco después de salir del programa- y salí con una sonrisa de oreja a oreja. Aunque han pasado pocos meses desde aquella primera fecha, la evolución en Paula es palpable: su seguridad en el escenario es mayor, se atreve a hablar con el público sin miedo alguno y su voz es impecable durante todo el show. Sabe empatizar con el público, labor a veces difícil, sobre todo en conciertos gratuitos como al que yo asistí ayer en Oviedo. Si aun no habéis escuchado su disco pasaos por aquí o, mucho mejor, ponedlo en el coche mientras este verano estáis acompañados por esa persona que hace que las noches de verano sean inolvidables, o mientras llegáis al sitio donde los sueños se cumplen. Porque sí, se cumplen, y si no preguntadle a Paula, que de eso sabe un rato.




Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… y que la vida, ¡hey!, suene a country

lunes, 8 de julio de 2013

Todas las chicas besan con los ojos cerrados.



‘Todas las chicas besan con los ojos cerrados’, de Enric Pardo, es uno de esos libros que en su día elegí por el arduo procedimiento de ver en la librería un título que te llama la atención y no pedir más explicaciones. Las sorpresas que te llevas cuando eres un asiduo a este método son de lo más variopintas pero en este caso la elección fue buena, porque lo que me encontré fue la historia de la vida de Alex, una historia tan tuya como mía.

‘Todas las chicas besan con los ojos cerrados’ recurre a la clásica fórmula del ‘chico conoce a chica’ acercándola de manera realista a como son las cosas en el día de hoy donde, para bien o para mal, las cartas de amor se han sustituido por mensajes de WhatsApp, páginas de citas online y preocupaciones sobre la actualización del estado de Facebook de la persona que te trae loco. También es el reflejo de una generación, de los que hemos crecido con la televisión y después con internet, de los que no somos nativos de las nuevas tecnologías pero que hemos ido acatando con diligencia, de los que no podemos irnos de casa de nuestros padres sin que estos nos echen una mano y de aquellos que sufren síndrome de Peter Pan para tomar la mayor parte de decisiones de nuestra vida. También de aquellos que nos enamoramos de las chicas de las películas, de los que tenemos sueños desde bien pequeños y de los que para enamorarnos creemos en el poder de la risa.

Enric Pardo sabe el código y utilizad el lenguaje para que la novela se lea en un abrir y cerrar de ojos. Para mí ha sido, desde hace más de un año, un placer recomendarla, comprarla, regalarla y hablar de ella al primero que se me cruce delante, seguiré haciéndolo. Las buenas noticias, sin embargo, siguen llegando relacionadas con la novela y es que, por suerte, yo no fui el único que se fijó en la novela y Filmax, la famosa productora cinematográfica española, ha comprado los derechos para rodar la película basada en la historia, con guión firmado por el propio Enric Pardo. ¿Quién será Alex? ¿Y Natalia? ¿Martín? La solución a nuestros enigmas se resolverá pronto. Mientras, lee la novela, llévatela a la playa y, mientras ofreces la mejor de las sonrisas a esa chica tan mona que te mira recuerda que ‘todas las chicas besan con los ojos cerrados’.





Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… esqueletos

jueves, 20 de junio de 2013

James Gandolfini. Unas palabras sobre Tony Soprano.




Hace seis años, durante la convocatoria de junio de mi primer año de carrera, tuve la feliz idea de ponerme a ver una serie nueva en mitad de la misma. Al final no me fue tan mal en los exámenes y la serie se llamaba 'Los Soprano'.

La terminé 40 días después, a más de dos capitulo por día. Recuerdo esas fechas porque fue la primera vez que vi una serie tan de golpe. El último día vi cuatro capítulos seguidos del tirón, era un domingo por la mañana y, a pesar de saber que la ultima escena fundía a negro dejándonos con la más temida de las dudas, yo me levanté y golpeé el televisor como si aquello fuese culpa de la antena. Inocente de mí, lo estaba viendo en un ordenador.

Lógicamente, no tuve más remedio que enamorarme del persona de Tony Soprano, magistralmente interpretado por James Gandolfini. No creo que exista otra forma de ver Los Soprano que llegando a empatizar de manera extrema con este personaje, a pesar de que sea un asesino y un sociópata.

Ayer por la tarde me compré 'Honrarás a tu padre' de Gay Talese. La razón no es otra que el subtitulo que acompaña al libro, 'La asombrosa historia real que inspiró Los Soprano'. En la FNAC estuve mirando pósters, contagiado por ese espíritu mafia que tanto me gusta, y pensé que cuando tuviera mi casa habría un póster de Tony Soprano y otro de Vito Corleone. Esa misma noche, mientras veía Mad Men, pensaba, 'Joder, tengo que ver Los Soprano otra vez de nuevo, que para algo me compré hace unos meses la caja con la serie entera'. Quién me iba a decir que justo unos minutos después, ya en la cama, y dando el ultimo repaso a Twitter, iba a leer la aplastante noticia de la muerte de Gandolfini. Zas. Adiós. El encargado de que nos vayamos de este planeta tenía una de las suyas preparada, un ataque a traición a alguien que aun tenía mucho que vivir y, ojalá, trabajar. Como si Tony hubiese preparado una de sus venganzas fatales. Huérfanos. Nos quedamos en la barra del Bada Bing!, llorando tu pérdida. Los chicos aun no se lo creen pero se pondrán bien.

Hasta siempre Tony, gracias. Hasta siempre James, ha sido un placer.

Sin más... me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y... ( )

miércoles, 12 de junio de 2013

Extremoduro 'De profundis, la historia autorizada' de Javier Menéndez Flores.


'Al camino recto,
por el más torcido,
vengo derecho
para hablar contigo,
de nuestros defectos
constitutivos'

Contra todos - Extremoduro

‘De profundis’, de Oscar Wilde, es una obra en forma de carta que el autor escribió desde la cárcel al que era su amante, Alfred Douglas. Es de ahí de donde toma prestado el titulo Javier Menéndez Flores (autor de multitud de libros sobre músicos como Joaquín Sabina, Dani Martín o Miguel Bosé) para escribir la que sin duda es una de las acometidas más difíciles de su carrera: escribir la biografía de Extremoduro, ‘Extremoduro, de profundis: La historia autorizada’. Y es que hablar sobre Extremoduro, una banda que es religión para sus seguidores, no es fácil. No son Robe Iniesta y los suyos grandes aficionados a prodigarse por los medios de comunicación, ¡ni mucho menos!, por lo que este libro, a priori, debería cubrir las necesidades informativas –porque sí, a todos nos gusta saber- de sus seguidores. Lo bueno de todo esto es que Javier sale victorioso de tamaña hazaña y factura un libro que toda persona con un mínimo de interés por la música de nuestro país debería leer.

Lo primero a destacar es la perfecta edición que ha sacado a la venta Grijalbo, en tamaño grande, con tapa dura y papel de foto. Casi 300 páginas llenas de imágenes de la banda –muchas de ellas cedidas por seguidores- que acompañan al texto de Menéndez Flores. Eso sí, el precio es alto, casi 30 euros, por lo que a pesar de su calidad, muchos dudarán antes de comprarlo. Pero merece la pena.




Lo segundo es decir que ‘De profundis, la historia autorizada’ no es un libro que persiga el morbo, no es un libro sobre el personaje de Roberto Iniesta, es una historia sobre la música que lleva haciendo una banda desde hace más de 25 años. Eso sí, el estudio sobre la trayectoria y el repertorio del grupo es exhaustivo e impecable, con un gran análisis de las letras –aunque sea imposible meterse la cabeza de Robe-, de las influencias musicales, de los miembros que han pasado a lo largo de los años por la banda... Todo lo que ha contribuido de una forma u otra al éxito de Extremoduro, para luego iniciar un recorrido por todos y cada uno de los discos, tanto de la discografía en estudio como de discos en directo, algún que otro pirata o de aventuras como la de Extrechinato y tú, en la que Fito Cabrales, Iñaki ‘Uoho’ Antón –fiel escudero de Iniesta desde hace casi 20 años- y Robe se unían para festejar el poemario de Manolillo Chinato, que también es parte del disco. Culmina con algo de lo que pocos periodistas pueden presumir: hacer una entrevista a Robe e Iñaki.


Es en esta entrevista final donde Robe agradece las formas del libro –qué remedio, si no le hubiese gustado el libro no hubiese visto la luz, al menos como biografía oficial-, pues no se ahonda en el personaje sino en el músico. Es inevitable hablar de drogas, excesos, desplantes y rarezas cuando nos enfrentamos a hablar de una banda como Extremoduro, pero se trata el tema siempre de una forma coherente con lo que se quiere contar, que es la historia de la banda. Obviar esta parte también sería absurdo porque, pese a quien le pese, sin el personaje de Robe, y aun teniendo en su haber muchas de las mejores canciones escritas nunca en nuestro idioma, la leyenda de Extremoduro nunca se habría forjado de la misma manera ni con la misma intensidad. Roberto Iniesta Ojea, genio y figura, autoproclamado rey de Extremadura, que tus canciones nos acompañen por muchos años más.




Sin más... me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y... adjetivos calificativos.

lunes, 10 de junio de 2013

The perks of being a wallflower / Las ventajas de ser un marginado

 


Leo muchos libros, iba a escribir demasiados pero creo que nunca se podría decir algo así. Me gustan los libros que hablan en primera persona, así es más sencillo meterse en la cabeza de los personajes, durante el rato que pasas leyendo dejas de ser tú y eres otra persona, alguien que quizás se parezca mucho a ti o que nunca querrías ser, ves a través de sus ojos. Cuando lees tantos libros no todos te hacen la misma ilusión ni dejan el mismo poso, pues los libros son como las personas: las hay de muchos tipos, pero pocas se pueden calificar como mágicas.

No me cabe la menor duda de que todo aquel que haya leído ‘Las ventajas de ser un marginado / The perks of being a wallflower’ de Stephen Chbosky lo tenga ya en la categoría de “mágicos”. Porque esta suerte de libro, aunque el título en castellano pueda dar lugar a interpretaciones erróneas, habla de ti y de mí, de todo aquello que pudimos sentir en cualquier día de instituto, de todas esas dudas, de los ‘¿qué voy a hacer cuando salga de aquí?’. Habla de esos profesores que no solamente enseñan, sino que también educan. Pero sobre todo habla de ellos, de los que te acompañaban en los recreos y en la salida de clase, de los que te dejaban apuntes, de los que te daban un trocito de su bocadillo, habla de todos esos, que no son otros que tus amigos. No existe canto más bonito al sentimiento de amistad que las cartas que forman este libro, que todos esos sentimientos que nuestro querido Charlie plasma en las páginas de ese libro que él no sabía que estaba escribiendo.




La película, de mismo nombre, es también excepcional. Libreto y dirección están también firmados por el autor del libro y ahí ya nos olvidamos de poner sentido a las palabras para dejar que sean Ezra Miller, Logan Lerman y la increíble Emma Watson –cuidado, corazones sensibles, es posible que después de la película tengáis que sumarla a vuestra lista de amores imposibles- los que te lleven de la mano por la historia.

Mi recomendación es leer primer el libro y después ver la película, aunque he de decir que yo lo hice justo al revés. Al final, lo importante es que cuando termines cualquiera de los dos, también tengas ganas de subirte en la pick-up de la chica que te gusta, decirle al oído que te lleve al túnel más cercano y ahí, levantar las manos y ponerte de pie como si estuvieses celebrando el gol del Iniesta en la final de la copa del mundo de fútbol. Porque te aseguro que, aunque hay veces que parece que todo está en contra y llueve más días de los que hace sol, todos tenemos derecho a ser infinitos, aunque sea solo por un día…



Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… deseos de ser Harry Potter.

jueves, 30 de mayo de 2013

Boa Mistura: Cinco cabezas, diez manos, un solo corazón.


Boa Mistura: cinco cabezas, diez manos, un corazón.

 .
Más de una vez he intentado en este blog, dar a conocer a todos aquellos que rodean a la música, tan necesarios como el escritor de canciones o el cantante. Es lógico que estos últimos se lleven la mayor parte del mérito, pues son la cara visible, pero es de ley hablar y reconocer la labor de otros tantos que hacen de ese producto final –el disco- algo tan valioso. Hoy vamos a hablar de Boa Mistura.

Boa Mistura es un ‘colectivo de artistas urbanos’ nacido en Madrid a principios de los 2000, formado por cinco personas de distintos campos: un arquitecto, dos licenciados en bellas artes, un publicista y un ingeniero de caminos. Entre las muchas disciplinas en las que desarrollan su trabajo, está una de las que más reconocimiento les da, al menos de cara al público, que es la de encargarse del arte de algunos de los discos más conocidos de los últimos años. Ellos son los responsables del arte de ‘Pequeño’, de Dani Martín; ‘Mosaico’ de Rayden; ‘Diciembre’ de Leiva; ‘La música no se toca’ de Alejandro Sanz; o de ‘Cero’, single presentación de lo que será el nuevo disco de Dani Martín en este 2013.

Boa Mistura: Alejandro Sanz, Leiva, Dani Martín


Seguro que muchos habéis tenido en vuestras manos alguno de estos discos y os habéis quedado sorprendidos por la sensibilidad de Boa Mistura, aunque mucha gente seguramente no sabe que todos ellos tienen en común que han pasado por 'La fábrica de pepinos'. Pero Boa Mistura es un grupo de personas que se caracteriza porque les gusta mojarse, mancharse las manos, nunca mejor dicho, y no solo se quedan con el trabajo de ‘estudio’, van más allá, y esa es una de las facetas que me apetece destacar en esta entrada, sus llamadas ‘intervenciones’.

No es difícil pasear por Madrid y encontrarse alguna obra de los Boa por la calle: bien sea un skate park totalmente ambientado por ellos, o la pared de un edificio, o un mural. Siempre con un mensaje positivo, un mensaje que suele buscar el entendimiento, tanto con los demás como con uno mismo. Cada vez son más las organizaciones, empresas o ayuntamientos que echan mano de su arte para poner una nota de color en su entorno, aunque no es solo España el campo de acción de estos ‘graffitti rockers’. Tenemos que salir de nuestro país para, muchas veces, encontrar los trabajos más interesantes. Si queréis ver su obra íntegra os recomiendo que visitéis su página web, aquí os hablo de mis tres favoritos:

Luz Nas Vielas, Sao Paulo, año 2012.

Intervención en las calles de una favela de la periferia de Sao Paulo, Vila Brâsilandia, donde llenan de color y mensaje las calles de esta zona.


Alegría en Argelia, año 2012.

Esta vez fue el instituto Cervantes de Argelia el que les invitó a hacer esta obra en dos partes: primero se llena de forma participativa un muro con palabras en castellano y luego son los Boa los que, sobre ese mural, dibujan la palabra ALEGRÍA.


Somos Luz, Panamá, año 2013.

Una de las últimas intervenciones, esta vez en el barrio de El Chorrillo de Panamá DF, consiste en trasladar la obra a la fachada de un edificio entero, de forma que, visto con perspectiva, se pueda leer la frase ‘Somos luz’. Aunque de esta intervención aun no haya video que lo documente, también ha sido realizada con la colaboración de los vecinos de dicho barrio. Personalmente es una de mis favoritas.

.Boa Mistura en Panamá. Somos Luz.


Esto no es más que el botón de muestra de los trabajos de estos cinco enamorados de lo que hacen, esto es a lo que me refería con ‘mancharse las manos’. Y es que creo que, sin todas estas acciones, el trabajo de Boa Mistura no sería el mismo. No estarían empapados de calle, de verdad, de personas, si no realizasen este tipo de intervenciones. A veces no basta con tener talento, también hay que implicarse, hacer algo por los demás. Sin duda las portadas de ‘Diciembre’ o de ‘Pequeño’ no tendrían nada que ver con lo que son si las ‘cinco cabezas, diez manos, un solo corazón’ que forman Boa Mistura no fuesen tan de verdad como son, porque eso trasciende y es lo que su obra respira.


Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… rock!

sábado, 25 de mayo de 2013

'Estados de ánimo' de ECDL, cumple diez años.


 


Lo recuerdo perfectamente, es uno de esos días que tengo grabados en la memoria, que tu cerebro registra a pesar de que tú, en ese momento, no tienes ni idea de lo importante que va a ser para ti cuando eches la vista atrás. Me acuerdo de mi bici, de ir al Carrefour del centro comercial Los Fresnos y de que aquel día salían dos discos: uno era de uno de los últimos expulsados de la segunda edición de Operación Triunfo y otro era el suyo. También me acuerdo que dudé y que finalmente tomé una decisión. Me acuerdo de volver a casa por la calle Álvarez Garaya, subido en mi bici y con el disco atado a los cables de freno por las asas de la bolsa. Pero sobre todo, de aquel 26 de mayo, recuerdo una cosa. Recuerdo llegar a mi casa, abrir la pletina del reproductor de discos de mi habitación y meter este disco:




Sonó ‘Volver a disfrutar’ y mi cabeza se volvió loca. ¿Qué era eso? Chulería, actitud, todo lo que un chaval de 15 años, que poco o nada sabía de la vida, quería escuchar. Porque sí, amigos, hace ya diez años del momento que os acabo de contar y, por si alguien aun anda despistado, el disco que hoy cumple una década es ‘Estados de ánimo’, tercer disco de El Canto del Loco.

Desde aquel día, llevo por bandera a la banda madrileña, porque no existe mejor carta de presentación de lo que he sido, soy y seré que sus canciones. ‘La madre de José’, ‘Ya nada volverá a ser como antes’, ‘Insportable’, ‘Dentro de mí’, ‘Otra vez’, ‘Siempre cerca’, ‘Como un perro ladrando’, ‘Ekix’, ‘No voy a parar’, ‘Te recuerdo’ y la que, para mí, es posiblemente la mejor canción escrita nunca, ‘Una foto en blanco y negro’. Cuento por miles las veces que he escuchado este disco, con todos los ‘estados de ánimo’ posibles, en viajes, en mi habitación, en el iPod mientras camino por la calle. Este disco es especial, es el resumen de muchas cosas, porque me recuerda a alguna que otra chica, a mi antiguo colegio, es parte de muchos de mis veranos y de algunos de mis mejores momentos. También de los peores, porque siempre ha conseguido sacarme una sonrisa. Quién me iba a decir que cuando escuché a Tony Aguilar poniendo ‘La madre de José’ en Fanclub iba a ser la carta de presentación al disco más importante de mi vida. Porque sí, tenía los tres discos que ECDL había publicado hasta la fecha y, por supuesto, me compré todos los que salieron después, pero éste siempre estuvo ahí, en un rincón especial, viendo como el mundo cambiaba a mi alrededor, viendo como dejaba de ser adolescente para convertirme en lo que he ido siendo a lo largo de estos años hasta lo que soy a día de hoy, igual que estará muchos años más, viendo como sigo creciendo, acompañándome en los buenos y malos momentos como ha hecho estos diez años. Si algo ha significado ‘Estados de ánimo’ todo este tiempo es volver a casa, sentir que conozco cada silencio del disco y saber que todo va a salir como esperabas. No creo que exista nada más bonito que mantener una misma ilusión después de tantos años.




Creo que todos los que amamos la música tenemos un disco que, por un cúmulo de razones, consideramos especial. No es el mejor de nuestra colección, ni el que mejor cantado está, ni el que cuenta con la mejor banda ni con la mejor producción. Es un disco que tiene canciones que nos tocan la piel desde el primer momento que las escuchamos, que acumula tantas cicatrices como nuestro propio cuerpo. Ese disco que amamos de manera totalmente irracional y que forma parte de nosotros, de lo que somos, y que como todo disco que escuchamos por primera vez tenía la virtud de venir vacío de recuerdos. No creo que exista acto más romántico que llenarlo de ellos. Y eso es lo que yo empecé a hacer hace hoy diez años con ‘Estados de ánimo’. Seguro que muchos de vosotros también. 




Sin más... me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y... por otros diez años!