domingo, 23 de diciembre de 2012

M Clan @ Teatro de La Laboral (Gijón) 22-12-2012




La suerte que tienen todos aquellos que llevan muchos años dedicándose a la música es que, si lo han hecho bien, poco tienen que demostrar cuando se presentan en directo. Todos los que abarrotábamos ayer el teatro de La Laboral de Gijón pensábamos lo mismo de M Clan: sabíamos que no nos iban a decepcionar, y así fue. Esta vez la propuesta era mucho más sencilla y directa que en la anterior gira, ya no hay sección de metales y no hay teclados, en pos de obtener una faceta más cruda del cancionero de la banda murciana. Coki Giménez a la batería, Chapo González al bajo, Prisco a la guitarra y, ¿cómo no? Ricardo Ruipérez a la guitarra con Carlos Tarque poniendo voz, alma y actitud a las canciones.

En los últimos meses en España utilizamos la expresión ‘La voz’ para algo muy distinto a lo que yo entiendo como ‘La voz’ que, para mí, es desde hace mucho tiempo y con el permiso de Frank, este hombre llamado Carlos Tarque que desde el minuto cero salió a comerse el escenario y a enamorar a su público. ‘Arenas movedizas’ y ‘Rocknroll del siglo XXI’ fueron las primera en sonar de la noche, ambas del último disco de los murcianos, ‘Arenas movedizas’, para seguir con ‘Para no ver el final’ y ‘Basta de blues’, del anterior disco de la banda. Estos dos temas, desnudos sin los metales que acompañan en la versión de estudio, ejemplifican lo que la banda es en directo a día de hoy, ganando en contundencia y perdiendo en calidez, mostrando el lado más duro del repertorio. El actual single, ‘Escucha mi voz’, fue aclamado por el público como en un karaoke pues se ve que lo tienen reciente, lo cual no pasó con ‘Perdido en la ciudad’, del primer disco de la banda, y que solo los más fieles seguidores corearon. No olvidemos que M Clan es una banda que suma más de veinte años sobre los escenarios y por lo tanto aglutina un amplio abanico de edades entre sus seguidores. ‘Roto por dentro’ o ‘Las calles están ardiendo’ de ‘Memorias de un espantapajaros’ encajaron perfectamente con ‘Noche de aullidos’ o ‘Ritual’, algunas de las nuevas canciones, dejando claro que esta nueva gira no iba a echar la vista atrás en demasiadas ociasiones, basanndose principalmente en la última trilogía de la banda, que ha conseguido el respeto unánime de crítica y público.




Dos de los grandes clásicos de M Clan son adaptaciones al castellano de grandes temas de rock. Ayer no faltaron en el repertorio ‘Maggie despierta’, de Rod Stewart, ni ‘Llamando a tierra’ de la Steve Miller Band. ‘Para decirte adiós’ y ‘Calle sin luz’ pusieron fin a la primera parte del concierto. Volvieron no una sino dos veces, la primera para decirnos que ‘Nadie se acordará de ti’ y recordarnos los ‘Pasos de equilibrista’ y la segunda para clavarnos una lanza en el corazón con ‘Miedo’ y pedirnos, por favor, que nos ‘Quedáramos a dormir, que pasaran treinta años antes de mañana’. Porque esos veinte años son los que M Clan llevan haciendo rock en este país, despojándose desde hace años de las exigencias de las radios comerciales y trayendo su rock sin complejos a todas las plazas de este país.




Es cierto que se echa en falta la sección de metales, con los insuperables ‘No Reply’ que acompañaban a los Clan en su anterior gira, pero no hay reproche a las casi dos horas de show de los murcianos, con un Carlos Tarque inconmensurable, cómplice con el público y con la que, según mi humilde opinión, es la voz del rock en este país. La banda suena sólida, fruto de varios años en la carretera juntos y el público, como es normal, lo percibe y durante dos horas no puede apartar la vista de ese escenario donde todo parece un poco menos grave. Larga vida a M Clan.

Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… xxxx

jueves, 20 de diciembre de 2012

Que nadie te toque la música, Alejandro.




A medida que vas creciendo es normal, sano y lógico que vayas escuchando nueva música. Cuando eres un niño estás influenciado por lo que escuchas en casa, lo que escuchan tus amigos y, al menos en mi caso, por lo que la televisión y la radio ofrecían cuando aun estos eran escaparates de novedades discográficas. Ya he dicho más de una vez que si a día de hoy escucho la música que escucho es porque he ido dando pequeños pasos hacia ella y, sin lugar a dudas, uno de los pasos más importantes tiene el nombre de Alejandro Sanz.

Sé que en el año 2012 no es nada ‘cool’ decir que te gusta la música de Alejandro Sanz, ni siquiera lo es decir que has tenido una época de tu vida en la que escuchabas esa música, pero creo que es sano desentenderse de esos prejuicios. Cierto es que a día de hoy no es uno de mis referentes musicales, pero cuando llevas más de quince años escuchando la música de una misma persona se te mete en la piel y pasa a formar parte de lo que eres. Precisamente esos prejuicios de los que tanto presumo carecer son los que me han llevado a no hablar hasta tres meses después de ‘La música no se toca’, último disco de estudio de Alejandro Sanz y primero en Universal tras veinte años de relación con Warner.




Alejandro siempre ha sido un cantante de lo que aquí acertamos a llamar ‘canción italiana’, una persona que se desenvolvía cómodamente en las baladas y al cual atribuimos el honor de tener el disco más vendido de la historia de la música española, ‘Más’, con más de dos millones de copias vendidas en nuestro país. Tras un par de discos con cierta inclinación latina que no fueron recibidos con agrado por su público –aunque a mí personalmente me encantan, sobre todo ‘No es lo mismo’. Es que yo dentro de lo comercial siempre he sido muy indie- volvió a esa ruta de las apasionadas composiciones de amor con su anterior disco, ‘Paraíso express’. Esta es la fórmula que se repite en ‘La música no se toca’, un disco con claros y nubes que deja un sabor extraño tras la primera escucha pero que, si le concedes las escuchas precisas, te deja ver unas cuantas canciones que pueden llenar tus tardes de invierno. Lo primero que habría que decir de este nuevo disco es que la elección de los dos primeros sencillos no ha sido la más adecuada: si vas a publicar un disco después de verano, intenta que el sencillo sea algo que pueda sonar durante el periodo estival. ‘No me compares’ no es de lo mejor del disco, como tampoco lo es ‘Se vende’. Para descubrir las joyas del disco hay que pararse a escuchar los detalles, las letras, y descubrirás ‘Como decir sin andar diciendo’ con esos maravillosos metales o ‘Camino a casa’, canción de redención de Alejandro donde alaba la llegada al hogar. También ‘La música no se toca’ es un bonito homenaje a la música, que abre el disco, y ‘Yo te traigo… 20 años’ homenajea a los seguidores que llevan ese periodo escuchando las canciones del madrileño, con mención incluida a ‘Tu letra podré acariciar’, y que también sirve de despedida a su anterior discográfica con la que había publicado todo el grueso de su carrera. En ‘Llamando a la mujer acción’ a Alejandro le gustaría ser Sabina pero le queda forzado y con una producción fuera de lugar del resto del disco. ‘Nena’ y el actual single ‘Mi marciana’ son canciones de amor al uso para cerrar un disco con la preciosa ‘Para decirle adiós’.

No es el mejor disco de Alejandro, lo sé yo, lo sabes tú y lo sabe él, pero eso no quiere ser que no pueda ser tu compañero de viaje y que puedas extraer de él alguna que otra canción que te lleve de la mano durante una temporada o, quien sabe si para siempre. Para todos aquellos extraños seres que aun compráis –compramos- discos originales, os recomiendo que leáis los agradecimientos del disco, la parte en la que Alejandro habla de su madre. Despierta la ternura y el amor que solo puede provocar una madre y él habla de la suya, que hace poco que se fue. De lo mejor del disco.


Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… colgué el espejo del perdón y nadie se miró.

martes, 11 de diciembre de 2012

KaseO Jazz Magnetism



Si me llegan a decir hace un año que este iba a ser uno de mis discos favoritos de este 2012 que se nos acaba no me lo hubiese creído, o al menos me hubiese resultado bastante extraño. Creo que en la música siempre hay que tener las orejas bien abiertas, no vaya a ser que se te escape algo de lo que te puedas enamorar perdidamente. Lo mismo pasa en la vida, pero eso es otro cantar.

Posiblemente Javier Ibarra, alias Kaseo O, MC de la famosa banda zaragozana de rap Violadores del Verso, tampoco se hubiese creído el experimento que hoy estamos ubicando en el podium musical: rapear sustituyendo las habituales bases propias del hip hop por una banda de jazz. El resultado se llama KaseO Jazz Magnetism y, aunque publicado a finales de 2011, es para mí uno de lo mejores discos que nos ha dado este 2012.

A aquellos que, como yo, sois fans de la música cantada en castellana no podéis -podemos- obviar uno de los movimientos artísticos y musicales de las últimas décadas en España, el rap. Verdades como puños, historias contadas al pie de la realidad, pero también muchísimos sentimientos, letras de amor… Precisamente este disco es más accesible por sustituir las bases mas hardcore del hip hop por esa banda de jazz que aporta musicalidad a las composiciones de KaseO y que hace que los que éramos ajenos a todo esto alucinemos con algo que, por desconocimiento, nunca nos habíamos parado a escuchar.




Es Javier Ibarra uno de los iconos en lo que al rap patrio se refiere. Con Violadores del Verso ha conseguido cifras de banda de rock, tanto en ventas de discos -su último lanzamiento, que ya data de 2007, entró directo a las listas de ventas- como, sobre todo, en asistencia a conciertos. También, y por encima de todo eso, le debemos a él y a otros tantos compañeros de profesión, la creación de una cultura del hip hop en España, encontrando en la música de Doble V algunos de sus himnos más imperecederos. Creo que el principal problema de la gente a la escuchar este tipo de música es que, hasta la llegada de internet, era una música menos accesible por no sonar en la radiofórmula y por tampoco tener cabida en los cerrados ámbitos culturales de nuestra música. 

En un mundo sin prejuicios KaseO Jazz Magnetism sería uno de los discos de 2012 en todas las listas de los más granados medios de comunicación. Pero no, no vivimos en ese mundo ideal por lo que, por ahora, nos resignaremos a escucharlo a todo volumen en casa, o conduciendo en el coche, creyéndonos durante quince canciones que aun es posible cambiar el mundo.

La primera canción que escuché fue 'Que no hay alcohol' así que ojalá vuestro recorrido empiece y termine de la misma forma que el mío.



Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… circo

lunes, 10 de diciembre de 2012

¿Por qué me comprasteis un walkie-talkie si era hijo único?





No sé bien qué es lo que me hizo comprar, hace unas semanas, ¡Por qué me comprasteis un wakie talkie si era hijo único?' el primer libro de ficción (para adultos) de Santi Balmes, cantante de la banda catalana Love Of Lesbian. Digamos que LOL no es una de mis referencias musicales pero supongo que confiaba en que Santi sabría imprimir la gracia de alguno de sus temas a un relato de ficción. La edición del libro también ha ayudado en la compra, una cuidada edición de lujo con tapa dura e ilustrado a todo color por Ricardo Cavolo, uno de los más talentosos artistas que tenemos en España.

La primera impresión que causa el libro es de desconcierto. '¿Qué es esta locura que estoy leyendo?' supongo que se le habrá pasado por la cabeza a más de uno de los lectores de esta novela. Pero esa locura se convierte en agradable y ese desconcierto inicial en el leitmotiv de un libro que cuenta las andanzas de un niño prodigio de la música española al que las cosas no le van como él habría soñado. El ritmo es rápido y el autor no de tregua, con graciosas notas al pie de muchas de las páginas y, si, el autor si que sabe trasladar el humor de algunas de sus composiciones a esta primera novela. Como ya he dicho, son las ilustraciones de Ricardo Cavolo las que también aportan gran valor al libro, siempre con su estilo colorista y adornando muchas de las páginas de la historia de Constancito Obs.




Olvídate de los prejuicios que puedas tener hacia Santi Balmes y déjate divertir, esto no es más que una buena forma de ocupar unas cuantas aburridas tardes de otoño. No te arrepentirás y, si lo haces, puedes ir a la FNAC que hasta quince días después te devuelven el importe.

De despida os dejo un tema de Love of Lesbian, mi favorito del último disco. Que no se diga que en tardesderecreo no lo hemos escuchado.




Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… quiero decirte