martes, 13 de noviembre de 2012

De Manolito a Manolo.




Soy una persona bastante apegada a la nostalgia, pero no soy de esos que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor, para nada, pero tengo la suerte de haber vivido una infancia maravillosamente normal y llena de cosas que a día de hoy, cuando las recuerdo, me hacen aflojar una sonrisa. Es por eso que aun sigo enamorado de películas como E.T., Toy Story o El Rey León, no sólo porque me parezcan grandes películas, sino porque también me recuerdan al niño que fui y que, sin él, nunca habría llegado a ser la persona de veinticinco años que soy a día de hoy.

Hace un par de meses Elvira Lindo anunciaba en su blog que, tras diez años sin noticias de nuestro amigo, iba a publicar la octava aventura de Manolito Gafotas. Los libros de Manolito Gafotas no son, como las películas que antes nombré, solamente libros que leí de niño, son parte de mi historia personal. El primero lo leí antes de cumplir 10 años y siempre esperaba con ganas las nuevas entregas de ese niño de Carabanchel (Alto) que robó el corazón y revolucionó la España entera de los años noventa. La fórmula del éxito, como en casi todas las obras maestras, es la sencillez y la empatía. Todos hemos sido un poco Manolito en nuestra vida, o tenido a una Catalina como madre o a un hermano como El Imbécil. También nos hemos encontrado con algún que otro chulito como Yihad, hemos tenido un amigo como Orejones López o nos ha roto el corazón alguna Melody o Susana Bragas Sucias. Para mí Manolito es ir con mi madre a comprar uno de sus libros a El Corte Inglés, o ir corriendo al Simago a comprarme otro de ellos mientras mi madre y mi abuela –que falleció en 1999, así que echa cuentas…- me esperaban en casa. También recuerdo aquel Manolito on the road que compré una vez paseando con mis padres por el centro de Gijón. Eso es para mí Manolito, el resumen de mi infancia y el principio de mi adolescencia.




El nuevo libro nos trae una ración más de carcajadas, de momentos reconfortantes y de felicidad pura, como la que sentíamos cuando éramos niños y las palabras ‘crisis’, ‘trabajo’ y ‘situación económica’ no eran más que palabras del diccionario de las que aun no queríamos conocer el significado. Puedes leer ‘Mejor Manolo’ sin haber leído los otros siete libros, incluso podrías comprártelos todos y leerlos del tirón –no creo que tardases más de tres tardes- pero creo que los que realmente sentimos este libro como algo especial, como un viaje a un pasado que a pesar de ser cercano se nos antoja ya lejano, somos aquellos que, como he dicho antes, depositamos en Manolito y su barrio nuestras esperanzas de niño y dejamos que este nos llevara de la mano por nuestros primeros años de vida. Son todo palabras de agradecimiento hacia Elvira Lindo por traer de vuelta a Manolo, ojalá esto no sea una mirada puntual al pasado, me encantaría seguir creciendo con él, que cada cierto tiempo pudiésemos saber más cosas sobre lo que le pasa. Te lo pido yo y te lo pide una generación que cuando mira a su futuro siente mucho miedo y que cosas como esta les hace recordar que fueron muy felices en el pasado.

Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… libros.

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