jueves, 27 de septiembre de 2012

Movie Jack dicen adiós




Hace más de tres años –marzo de 2008, lo acabo de consultar en las fotos que hice de ese concierto- que vi por primera vez en directo a Movie Jack. Fue en la presentación del disco de otra persona, en Oviedo, y ellos eran la banda que abría el concierto. Un rato antes del concierto, mientras bebía una caña en el bar que estaba pegado a la sala me encontré a un antiguo compañero de universidad. Le pregunté que si iba al concierto, el me contestó que él era parte del concierto: era el bajista de Movie Jack. Aquel día me volvieron loco y pensaba que estaban totalmente colgados, tras salir al escenario rodeados de boas y demás parafernalia ‘glam’ el cantante terminó el concierto azotando la guitarra con su cinturón. Pura actitud.

No tardé en hablar con mi amigo, Diego Motta, para que me diera más información sobre la banda, me pasara ‘algo de material’ y me contara por qué aun no había oído hablar de ellos. Por aquel entonces solo tenían tres temas grabados con la nueva formación, que será la que este sábado 29 de septiembre de 2012 ponga punto final a la corta andadura de la banda, razón por la cual hoy echo la vista atrás para recordar estos años.




Poco a poco la banda fue creciendo, grabando otros cuatro temas que formarían su EP ‘Hoy no quiero hacerlo’. Recuerdo un viaje a Madrid, después de que Biblo –cantante de la banda, el mismo que terminó el primer concierto aporreando la guitarra con el cinturón- me pasara todos los temas que había grabado desde que comenzó con la banda. Muchos temas, muchos EP’s, mucho talento puesto al servicio de las buenas canciones… Siempre disfruté en los conciertos de Movie Jack, con esos cuatro elementos que llenaban el escenario de pose rockera, que es donde hay que tenerla. Pablo a la batería, Rod Feijoo a la guitarra, Motta al bajo y Biblo a la guitarra y las voces.

En junio de 2010 grabaron un EP de siete temas llamado ‘Muerte al indie’, que criticaba más que al estilo de música a la excesiva pose y a la poca preocupación por lo realmente importante, las canciones, que se da en algunos sectores de la música. Solo tres meses después ganaron el concurso de maquetas de los 40 Principales Asturias y pudieron grabar su primer larga duración. Fue una de las primeras veces que estuve en un estudio de grabación, viendo como se hacía todo, como se le ponía cariño a un proyecto que poco a poco había creciendo. El disco se presentó con éxito en la sala Tribeca de Oviedo y poco después en el Don Floro de Avilés o en The Class, en Gijón. Movie Jack dieron más conciertos antes de sacar el disco que después. En el que creo que fue su último concierto hasta la fecha yo tuve falta. Acababa de correr la media maratón de la que en su día hablé aquí y no tuve ánimos ni fuerzas para irme a Oviedo de concierto.




Hace unas semanas me enteraba de que habían decidido poner punto y final a esta aventura que muchos disfrutamos como niños. Ya no habrás más ‘Chica peligrosa’, ni volveremos a levantar el puño en ‘Nadie nos podrá parar’. Se termina Movie Jack y yo me quedo un poco huérfano, porque quien me conozca o quien me haya visto escribir sobre ellos sabe el inmenso cariño que tengo tanto a las canciones como a las personas que forman esa banda. Para despedirse se hacen acompañar de buenos amigos, invitando a los talentosos Destino 48 a abrir la fiesta de despedida –de la que hablaremos aquí la semana que viene- que, como ya dije, será este sábado 29 de septiembre en la sala Nunca Jamás de Oviedo. Dejaré la emoción contenida para esa última crónica.

Si queréis hacer una de las cosas que más odio, que es enamorarse de un grupo cuando se van a separar, os recomiendo que pinchéis AQUÍ y os dejéis entusiasmar por las canciones de cuatro chavales de Oviedo que en algún momento de estos últimos años soñaban con comerse el mundo. Y estoy seguro de que lo van a hacer, pero no será bajo el nombre de Movie Jack.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Volver a casa con Rulo y la Contrabanda.



Rulo es un viejo conocido en este blog, de él ya hemos hablado en todas las ocasiones que han sido necesarias –y también alguna porque simplemente me apetecía- y lo seguiré haciendo siempre porque desde hace muchos años las canciones de Raúl Gutiérrez ‘Rulo’, antes con La Fuga y ahora con La Contrabanda, forman parte de lo que soy y conducir escuchando uno de sus discos es lo que yo llamo un ‘placer de la vida’. Esta vez hablo de Rulo porque publica nuevo disco en el mes de siempre –en septiembre de 2010 salió a la venta su debut en solitario y el año pasado en el mismo mes ‘A ras de cielo’ fue buen testimonio de lo que Rulo y la Contrabanda son en directo- y que lleva por nombre ‘Especies en extinción’.

Después de mucho tiempo sin escribir aquí –más por falta de temas que por falta de ganas- me gusta retomar esta aventura con él, porque Rulo es en cierta forma una forma de ‘volver a casa’. Me explico. Cuando ayer salí de la tienda de discos –sí, parece ser que aun siguen existiendo- y puse ‘Especies en extinción’ en el coche sabía que nada de lo que saliera de ese disco iba a ser novedoso. No estamos ante un disco de Coldplay, ni de Muse, estamos ante la nueva colección de canciones de un tipo que se caracteriza por su honestidad a la hora de afrontar cada nuevo disco y que emociona desde lo cotidiano y sus temas habituales: el amor/desamor, la carretera y las noches en vela. Rulo escribe desde ese ‘sota, caballo y rey’ y hace que todos aquellos que crecimos con las canciones de La Fuga volvamos a encontrar ese rincón bonito donde guarecernos cuando pintan bastos.

La sensación permanente es que prácticamente cualquier canción de las incluidas en este nuevo disco podría haber estado en el anterior, y viceversa, pero ¡ojo!, esto no es motivo de malestar sino, una vez más, de esa sensación de calor cuando se vuelve al hogar.  Quizá por eso Rulo repite equipo ganador, grabando en los mismos estudios donde ha grabado toda su discografía y con el mismo productor –Javier San Martín- que le ha acompañado desde siempre. También su banda es la misma que ha grabado su anterior disco y que posteriormente le acompañó en su exitosa gira.




‘Al infinito’ abre el disco dejando claro que las musas, con las que Rulo se lleva bien y con las que seguro que se ha tomado ya más de un tercio de cerveza, le vuelven a llevar a los caminos del desamor, de las mujeres que ya no están y que han dejado una pequeña herida en el corazón. ‘Buscando el mar’, single natural del disco, ‘A solas’ y ‘Amor en vena’ vuelven a transitar por esos caminos que tanto nos gustan, de los amores que se quedan en recuerdos, de los inalcanzables, de los que aún están por llegar. ‘El mejor veneno’ pone sobre la mesa las razones de Rulo para seguir ilusionado con esto de la música y las giras que empalman una con otra y ‘Divididos’ denuncia la falta de cariño y de entendimiento en la sociedad que nos ha tocado vivir -y construir- y que posiblemente no es el mejor single de presentación del disco. ‘La flor’, con dos partes bien diferenciadas y seis minutos de reloj de duración recurre a temas que tan bien conocemos gracias a Joaquín Sabina, del que Rulo bebe desde hace muchos años y lo hace con admiración y respeto. Eso sí, una de las joyas se hace esperar hasta la última pista del disco: Rulo escribe una ranchera y la titula ‘El vals del adiós’, y nadie mejor en este país para cantar por México que uno de los más internacionales de nuestros músicos, Enrique Bunbury. Empastan voces y emociones para decir ‘Hasta pronto cabrones, esto ha sido todo’.

Repito, no busquemos grandes sorpresas en el nuevo disco de Rulo y la Contrabanda. Se llama ‘Especies en extinción’ porque está dedicado a esos cuatro que aun seguimos creyendo en ir un martes ilusionados a comprar discos, de los que pensamos que no hay mayor bálsamo que el de una buena canción, de los que cuando llega septiembre y su otoño, el frío y el abrigo, buscamos el calor del hogar en un disco y que algunos encontramos en las canciones de este cántabro con pelo largo.

Para despedirnos, dejamos que Rulo y Enrique canten por México, que este disco traiga alegrías y sueños cumplidos.


Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… prefiero no ver tus ojos al despedirme, ya seré feliz en otra canción.