lunes, 11 de junio de 2012

Los discos de mi vida: 'Emepetreses' de Pablo Moro



Me gustaba Melendi. No creo que se algo de lo que haya que sentirse avergonzado, de hecho de lo único que hay que sentirse avergonzado en lo relativo a música es de que aquellos que niegan de donde vienen. Y yo, entre otras muchas cosas, vengo de muchos años de escuchar la música del asturiano. Pero de eso hablaremos otro día. Si de algo me ha servido escuchar a Melendi es para conocer a Pablo Moro, igual que a muchos otros, por haber compartido estos discografica durante sus primeros años de carrera –ya ninguno de los dos está en Carlito, de hecho no sé ni siquiera si existe- y porque Melendi colaboraba en el primer disco de Pablo, ‘Emepetreses’, que es el primer ‘disco de mi vida’ del que voy a hablar aquí.

En el año 2005 yo acababa de terminar el bachillerato y me había embarcado en una carrera que ni me gustaba ni me apetecía hacer, por eso terminé dejándola. Justo cuando empecé esa carrera me acompaña ese disco de Pablo, el primero, que aparece aquí no por ser el mejor –ese es Smoking Point- sino por ser el que dio el pistoletazo de salida a todo. Fue uno de esos discos que compras a ciegas, simplemente porque la intuición te dice que ahí puede haber algo grande, y así fue. Su forma de contar las cosas, esa sencillez y a la vez esa brillantez a la hora de describir, en un disco que aunque esté fatalmente producido tiene la magia y la inocencia del primer disco, lo difícil habría sido empezar escribiendo un ‘Física y química’. Ese disco me llevó a todos los puntos de la geografía asturiana donde tuvieron a bien dejar que Pablo tocase sus canciones: con banda, en trío acústico, dúo acústico o él solo con la guitarra, todas eran buenas excusas para hacer unos kilómetros –por aquel entonces siempre dependiendo de alguien que me llevara- y disfrutar de esos momento de desconexión en una época de mi vida que más que por buena la recuerdo por intensa.


Pero lo que más contento me pone, casi siete años después de la publicación de ‘Emepetreses’ y con el cuarto disco ya cociéndose, es todo lo que ha venido después: dos discos como dos soles –el ya citado Smoking Point y Pequeños Placeres Domésticos- con sus correspondientes giras, dos años trabajando en su oficina de Management –que llegarán a su fin dentro de pocos días- y, sobre todo, la amistad que he labrado con Pablo. Nunca se me olvidará la primera vez que le vi en directo, taloneando a Melendi en un abarrotado San Lázaro en Oviedo, o la primera firma de discos en Las Salesas de Oviedo. Tampoco los conciertos en los que he formado parte del engranaje de los mismos, ni la ilusión que me hizo la vez que llenó el teatro Filarmónica de Oviedo. Ojalá Pablo tenga suerte, y las musas sigan de su lado para regalar buenas canciones que la gente haga suyas y le lleven a donde se merece estar. Trabajo, trabajo y trabajo. Yo vuelvo a verlo desde la barrera, que a veces se ve todo mejor.

Si pienso en las diez canciones de ‘Emepetreses’ no tardo en acordarme de la que aun a día de hoy sigue siendo uno de mis temas favoritos del repertorio de Pablo. Si alguien me pregunta por ‘Emepetreses’, yo le digo ‘Bagatelas’.


Sin más... me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… una balada dedicada

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