martes, 31 de enero de 2012

Casa Rusa vuelven dispuestos a comerse el mundo


Mientras escribo esto doy al play al disco ‘La respuesta es sí’, el primer trabajo de la banda de la que hoy voy a hablar, los mallorquines ‘Casa Rusa’. Hago esto porque si algo me trae recuerdos de su música es este disco, que fue banda sonora de muchos viajes a Oviedo en el verano que terminé el instituto, allá por el año 2005.

Casa Rusa me recuerda a aquel verano de 2005 en el que cumplí los dieciocho años, el verano en que todo parecía posible porque no había ninguna atadura, no había nada que hacer aparte de pasárselo bien, de estar con mis amigos y mis amigas, de dar las primeras caladas a eso que llaman ‘el amor’ y sobre todo de no pensar en lo que se nos venía encima, que era la facultad, que todos ansiábamos y temíamos a partes iguales.


Los grupos que te traen recuerdos son aquellos que no solo te gustan si no que te han robado un trocito de tu piel para instalarse allí, que no son ni los mejores ni los peores, simplemente son aquellos que se han agarrado tanto a tu memoria en una determinada parte de tu vida, más o menos larga, y por eso siempre van a formar parte de ti. Yo nunca olvidaré las primeras veces que escuche las canciones de Casa Rusa, sobre todo una vez en una cafetería de Gijón que fue lo que me llevó a comprarme el disco totalmente a ciegas (estamos hablando del año 2005, de aquella no había Spotify ni modernidades de ese tipo, era todo bastante más puro, y las webs de descarga no estaban tan masificadas y grupos más pequeños había veces que directamente no llegaban a estar disponibles ni de esa manera). Un disco que fue producido por Nigel Walker (Pereza, El canto del loco, La Oreja de Van Gogh…) y que los llevó a telonear en el Palau Sant Jordi a ECDL.

Casa Rusa son un grupo que me han acompañado estos últimos siete años, con menor intensidad en los últimos tiempos, pero con un recuerdo imborrable tanto de ese primer disco como de ‘La extranjera sensación’, que me acompaño no mucho después en mis primeros años de carrera. Últimamente les había perdido la pista, creo que ellos mismos no estuvieron muy activos, supongo que porque a pesar de su enorme talento no recibieron el reconocimiento a nivel de público que se merecen. Por eso fue una gran alegría cuando hace un par de meses a través de su manager Patri Aragoneses de PA Management (que también lleva a Sin Rumbo, El Mentón de Fogarty, Jaula de Grillos…) recibí noticias de que sacaban algo nuevo, un disco titulado ‘Fantásticamente hablando’ y que me devolvió la ilusión y las ganas de escuchar un grupo que no hacen nada nuevo, no han inventado nada, pero que consiguen tocarme algo dentro cada vez que los escucho, supongo que en gran parte por los maravillosos recuerdos que me trae su música. En el nuevo disco hay catorce temas que me hacen reencontrarme con estos mallorquines que tienen un talento enorme y que espero que vengan con ganas de comerse el mundo, o al menos de intentarlo. En las nuevas canciones se puede escuchar las canciones pop que ya habían trabajado en sus dos primeros discos añadiendo bonitos arreglos de metales y muchos teclados a algunas canciones, que les da una onda que me encanta, una música que ha ganado en matices y en madurez y en el que ellos mismos han asumido el riesgo de la producción artística de su nuevo trabajo.


El primer single de ‘Fantásticamente hablando’ es ‘Mensaje Subliminal’, un tema que resume de que va la nueva etapa de Casa Rusa, una etapa donde empiezan de cero tras varios años fuera de este loco –y maravilloso- mundo de la música. Con todos vosotros… Casa Rusa





Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… sin entender

lunes, 30 de enero de 2012

Sidonie vuelven a Gijón para presentar 'El Fluído García'


Hacía casi cinco años que Sidonie, el trío catalán formado por Axel, Jesús y Marc, no visitaba Gijón para dar un concierto. La última vez fue dentro de la casi extinta programación de conciertos de la Semana Negra de Gijón, en el mes de julio del año 2007, presentando el disco que hacía unos días acababan de sacar al mercado, ‘Costa Azul’. En cinco años les ha dado tiempo a hacer casi de todo: alcanzar el debido éxito comercial en nuestro país, llenar aforos medios como La Riviera en Madrid y, sobre todo, publicar dos buenos discos más que mas por justicia que por suerte, han colocado a Sidonie donde se merecen estar: en esa primera división que no alcanza a llenar estadios pero que hacen giras exitosas haciendo lo que les viene en gana, que al final es para lo que sirve el éxito y el reconocimiento.

Esta vez la cita con Gijón era en la sala Albeniz, el pasado sabado 28 de enero, donde últimamente se han vuelto a programar conciertos y donde yo tengo grandes recuerdos. La sala llena esperaba a Sidonie acompañados esta vez por el gijonés David T. Ginzo, músico muy joven que a muchos sonará por acompañar en directo a Anni B Sweet, Alex Ferreira… o incluso por su proyecto en solitario llamado ‘Tuya’. Atrás quedan Vicen y Baldo, que tantas noches acompañaron a los Sidonie en la carretera a la guitarra y los teclados respectivamente.


Sidonie venían a presentar su último disco, ‘El fluido Garcia’, del que ya he hablado en este blog y del que siendo sincero, he aprendido a apreciar muchos detalles una vez le he dado el lujo de ofrecerle muchas escuchas, por lo que la noche comenzó con ‘Alma de goma’, ese pretendido homenaje a The Beatles siendo la letra un conjunto de retales de las letras de los cuatro de Liverpool. Siguió ‘Tormenta de verano’, también de su último disco y ‘Feelin’ Down’, esta de su primer disco, explotando así la vuelta al rock con tendencia a la psicodelia que es su último trabajo, cuando aun las letras de Sidonie estaban en inglés. Arrolladora como siempre ‘La sombra’, seguida por uno de los mejores temas de la banda, ‘Costa Azul’, que dio nombre al disco que la incluía. ‘Fascinado’ hace tiempo que es un himno y la sala lo coreó como siempre que he visto a Sidonie en directo.

Como siempre en Sidonie hay un momento en que Marc abandona su papel protagonista y le cede el micrófono a Jesús, que interpretó ‘La Huida’, el tema que el ha escrito en el último disco de la banda. A esta la siguió ‘El aullido’, uno de los temas mas acertados de ‘El Fluido Garcia’ y ‘Giraluna’. Esta última siempre se presentaba con Marc a la voz y Baldo al acordeón y es una de las canciones que, yo creo que por distinta, más cariño tienen los fans de la banda. Esta vez, sin Baldo, Marc se encaramó en un flightcase y se deslizó entre el público cantando la nana que en su día cerraba el disco ‘Costa Azul’.


También es un clásico en los conciertos de Sidonie el momento en que Jesús agarra el sitar y cede el bajo a Marc para cantar el tema ‘Sidonie goes to Varanasi’, casi instrumental, incluida también en su primer largo. Llegó así el momento de subirse a las banquetas y cambiar las eléctricas por acústicas para el momento más apaciguado de la noche, tocaba presentar ‘Bajo en cielo azul (de papel celofán)’ un tema de más de siete minutos dividido en cuatro partes que es sin duda el tema sobre el que gira ‘El fluido García’ y donde Sidonie hace lo que mejor sabe: maneja las melodías con clase y las armonías vocales y en la que también mezclan la historia de ‘Sylvia’, a la que todos ya conocemos de ‘Costa Azul’. Recuerdo especial a la actriz Blanca Romero, que estaba entre el público, al cantar la canción ‘Los Olvidados’ ya que esta participó en su día en el videoclip del tema. Aunque fuera de guión, Marc invitó a David T. Ginzo a tomar la voz cantante y a interpretar uno de los temas en lengua asturiana de su proyecto en solitario. Mención especial para el joven asturiano afincado en Madrid, que aporta mucho al directo de los catalanes. Está bien cambiar de aires y hacerse rodear de gente nueva de cuando en cuando.

El concierto enfilaba la recta final y con ella los dos singles de la banda, ‘A mil años luz’ y ‘El bosque’ para terminar con dos canciones de la primera etapa de la banda, ‘On the sofa’ y ‘Sidonie goes to Moog’. El publico sabia que esto solo era un primer aviso y la banda cumplió y volvió a salir para terminar el concierto con ‘Perros’, ultima canción interpretada de ‘El Fluido García’, y dejar paso a tres temas que son ya clásicos del repertorio de Sidonie, ‘Un día más en la vida’, ‘Nuestro baile del viernes’ y por último, ‘El Incendio’, que hizo venirse arriba a toda la sala Albeniz y puso el broche a una noche donde Sidonie demostró que si han llegado a donde están ha sido por trabajo duro, por talento y por tener canciones como soles que les permiten hacer un repertorio de dos horas sin que cojee en ningún momento. Larga vida a lo que tienen entre manos estos tres ‘muñecos’ que no se olvidan de donde vienen pero que también tienen muy claro a donde van.


Para terminar, un recuerdo del paso de la banda por el programa ‘Abierto hasta las 2’ de Radio 3 donde interpretan el combo ‘Bajo un cielo Azul’ + ‘Sylvia’. Con todos vosotros… Sidonie



Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… azul

viernes, 13 de enero de 2012

Adele, nadando a contracorriente


Últimamente, en este tema recurrente en mis conversaciones que es la música, suelo resaltar con cada vez más frecuencia el hecho de que me cuesta mucho ver luz entre todas las novedades que cada semana aparecen en las estanterías de las tiendas de discos. Después de meses esperando discos que creía que iban a aportar algo nuevo o al menos que me ilusionase, me encuentro con discos en mis manos a los que por una u otra razón no he podido dar más de las escuchas de rigor, por tedio, aburrimiento o simplemente porque no me han llegado de la manera que yo tenía previsto que llegasen. Supongo que el problema es que estaba buscando donde no era, quizás hay fuentes que ya no van a dar más agua de mi gusto, puede que lo realmente importante estuviese ahí, cerquita, llamando a la puerta desde hace ya algún tiempo. Una de esas personas se llama Adele.

Adele, para quien aun no la conozca, es una mujer de 23 años nacida en Londres y que, a día de hoy, tiene dos discos de estudio publicados llamados ‘19’ y ‘21’ respectivamente. Llegué a Adele no recuerdo como, supongo que por la radio y también recuerdo un momento de escuchar sus canciones en una ‘recomendación’ de Spotify. La primera canción que escuché fue ‘Rolling in the deep’ y desde aquella primera vez han sido meses de ir descubriendo, con paso muy lento pero también muy firme, todo el talento que Adele tiene para mostrar al mundo. Adele no es ninguna desconocida a nivel mundial, el hecho de haber vendido mas de 10 millones de discos de ‘21’ creo que la avalan de forma bastante sólida.


Adele canta al desamor casi por sistema, al sentimiento universal que todo afortunado ha debido sentir alguna vez pues eso querrá decir que ha sido querido, aunque también rechazado. Canta al desamor de forma clásica, acompañada de un piano, de su voz majestuosa y de arreglos de cuerda, de guitarras acústicas y banjos, en este mundo dominado por los sonidos electrónicos y donde las radios comerciales ya difícilmente encuentran un lugar donde poner la música que se lleva haciendo ya muchos años. Adele rompe con los cañones de belleza establecidos de la típica mujer delgada y vestida como si fuese a bailar en una gogotera de Pachá Ibiza, ella se peina como si viviera en el Londres de los años 50, se pone un bonito vestido y su figura, llena de curvas, a mi me gusta mucho más que la de cualquier modelo a la que más que vérsele su cuerpo se le ven los huesos. Además es una deslenguada, una mujer sin complejos que no duda en decir un ‘Fuck off’ a tiempo. Y por ultimo tiene lo más importante, de lo que debería vivir todo cantante, y es una colección de buenas canciones que además están escritas por ella y eso es lo que la ha llevado a ir conquistando a cada una de esas 10 millones de personas que han comprado su disco, que se han bajado sus canciones de algún sitio o los que, sin más, se pasan horas colgados de YouTube viendo videos de sus actuaciones.

Se tiende a comparar a Adele con Amy Winehouse, yo creo que más que por parecidos musicales, por el hecho de que en su día Amy –aun me pone la piel de gallina hablar de Amy en pasado- y hoy Adele están yendo a contracorriente en una industria musical que está vendiendo otros valores, otra forma de entender la música que tiende a ser mas negocio que arte. Ojalá Adele pueda seguir ofreciéndonos esto todos los años que se merezca y, de alguna manera, ayude a difundir otra forma de ver el negocio musical como lo vio Amy y otros tantos que no son tan conocidos: como algo que te sale de las entrañas, fuera de modas y conceptos banales, y que se hace única y exclusivamente para emocionar a una audiencia. Aunque como ella dijo, no debemos preocuparnos, porque ‘siempre habrá alguien que me haya roto el corazón’


Siempre me despido con una canción y la elección para mi hoy es cristalina. Es el topicazo, la que está sonando en todos los sitios, pero a mí me parece una de las mejores que se han escrito nunca y creo que en eso estoy de acuerdo con mucha gente, aunque solo sea por los más de 3 millones de visionados que ha tenido el video que os voy a poner, y teniendo en cuenta que hay miles similares circulando por la red. Con todos vosotros la voz de Adele, un piano y ‘Someone like you’.



Sin más… me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… glory days

domingo, 1 de enero de 2012

Chema, Inés y Mario son Belgrado



No hay que ser un genio para que, leyendo este blog, sepáis que ‘El canto del loco’ ha sido y será siempre el grupo de mi vida. He hablado ya en numerosas veces de Dani Martin aquí y también alguna de ‘El Pescao’, o lo que es lo mismo, David Otero, ex guitarrista de ECDL. Ya va siendo hora de que hablemos del tercer brazo de ese grupo que a día de hoy está en letargo…

Chema era el bajista de ECDL, eterna sonrisa y una de las personas más queridas de la banda. El siempre ha vivido en su mundo y ahora se ha hecho rodear de Mario de Inocencio y de Inés Pardo para formar una banda llamada Belgrado. Inés era una completa desconocida para mí, aunque su carrera musical es amplia y variada, pero Mario es ya un viejo conocido. El formó parte de una banda que tenía mucho que decir pero el viento nunca sopló a favor, Días Extraños (que en su día también se llamaron ‘Algunos hombres buenos’), y yo siempre le he tenido un cariño especial, es una de esas personas que rebosan talento y verdad, de las que a mí me gusta tener cerca.


El hecho de ser compositores y un poco las ‘caras visibles’ del grupo les dio a Dani y a David un empujon que facilitó el despegue de sus carreras en solitario, Chema lo ha tenido un poco más difícil, al no ser tan conocido y al tirar por unos derroteros musicales que no son los convencionales en el pop patrio. La personal voz de Inés, los arreglos de electrónica, hacen de Belgrado una propuesta nueva y fresca, que rompe con lo que venían haciendo tanto Mario como Chema con sus respectivas bandas y que aporta sonidos distintos a un panorama musical en España que a veces se presenta poco esperanzador.

Si escribo todo esto a estas alturas de la película es porque la semana pasada tuve la suerte de ver a Belgrado en directo, en el Monkey Club de Gijón, y me pareció que le ponen mucha ilusión y sobre todo una humildad tremenda. El ultimo concierto de Chema con ECDL fue delante de casi 20.000 personas en el Palau Sant Jordi de Barcelona, hace apenas dos años, y ahora se está recorriendo España con su disco debajo del brazo intentando llegar a todo el que quiera escuchar, con una promoción nula y con el único apoyo de aquellos que un día conocimos a alguno de ellos por formar parte de otros proyectos. Otra persona abandonaría, o haría algi totalmente distinto, pero creo que Chema ha aportado valentía y originalidad con una nueva ilusión, Belgrado, que no es fácil de ‘vender’ aquí en España y mucho menos tal y como están las cosas en la industria discográfica.


El otro día, viéndoles en una sala pequeña, como una banda más empezando a labrarse un huequito en este loco mundo de la música, tuve la impresión de ver a cinco amigos (Belgrado son tres pero también les acompañan en gira un teclista y un baterista) pasándoselo bien, olvidándose de los problemas y haciendo canciones sin mayor pretensión que el ir conquistando uno a unos los corazones de la gente que se tome la molestia de escuchar. Y eso, amigos, es lo que yo llamo ‘rocanrol’.

Para despedirnos, el que fuera el primer single del álbum de Belgrado, ‘La ciudad’.





Sin más, me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y… cuando al fin