martes, 13 de diciembre de 2011

Raphael, más de cincuenta años haciendo camino


Hoy más que nunca creo que hago honor a la verdad en el subtitulo de ‘tardesderecreo’ que reza así: Aquí hablamos de música sin tapujos, sin prejuicios, sin obedecer a ninguna ideología. Escuchamos canciones, nos da igual de donde vengan. No concibo otra forma de entender la música que devorarla sin medida y dejándome llevar por gustos de personas que son cercanas a mí. El sábado pasado tuve la suerte de ver, por segunda vez en este año, a Raphael en directo.

Lo primero que me gustaría resaltar de Raphael es el poder de convocatoria que sigue teniendo, ya que no es solo mantenerse y seguir haciendo conciertos, sino hacerlos en las condiciones que el los hace. Seguro que se nos ocurren muchos nombres de artistas españoles que siguen hoy en día en activo tras una larga carrera pero pocos, por no decir ninguno, están al nivel de Raphael, que para celebrar su fin de gira celebra quince conciertos (¡quince!) en el Teatro Compac Gran Vía de Madrid y vende todas las entradas semanas antes para todas las fechas, entradas cuyo precio crece desde los 35 hasta los 60 euros, que no es moco de pavo. Eso después de haber girado por España y Sudamérica durante los últimos trece meses.

También a muchos les gustaría tener la voz y el arte de Raphael, que con casi setenta años, sigue atreviéndose a parar a su banda –si es que se puede llamar así a una formación de ocho personas incluyendo piano, teclados, batería, bajo, guitarra, bandoneón, violín y trompeta- y abandonar el micro y cantar, sin voz amplificada delante de todo su publico. No solo lo hace en los teatros, hace unos meses pude verle en el Palacio de los Deportes de Gijón e hizo lo mismo, y se le oía y se le apreciaba su gran voz sin más caja de resonancia que su propio cuerpo.


A día de hoy no me pondría un disco entero de Raphael en casa, pero en ciertos momentos del concierto me emocionó, sobre todo por la forma que su banda tiene de tocar las canciones, tan a lo grande, haciéndolas sonar poderosas… Un show de dos horas y media de reloj donde Raphael no para de bailar, sonreír y cantar. El publico ya os podéis imaginar por quien estaba formado, sobre todo en el día en que se jugaba en la misma ciudad un Barça – Madrid: señoras entradas en edad, que llevan décadas escuchando la música del andaluz y que se emocionaban con cada tema, que se levantaban de la butaca cada vez que tocaba aplaudir al final de cada canción. Eso también es arte y también es emocionante.

Larga vida a un señor que lleva cincuenta años de carrera, que es respetado y admirado por todos, y que como el mismo dijo ‘Aun me vais a tener que aguantar muchos años’. Que así sea.

Para terminar, un clásico, ‘Yo soy aquel’.





Sin más... me despido, besos, saludos, abrazos, desvaríos varios y... amor

3 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho tu escrito. Solo un pequeño detalle: Tengo 25 años y también estaba en el concierto del sábado del que hablas (y en el del viernes, y en el del jueves...). Como yo, había muchos otros más o menos de mi edad, muchos conocidos míos que nos dedicamos a seguir al maestro siempre que podemos y otros a los que ni siquiera conozco.

    Es cierto que su público (especialmente el de teatros) no está formado precisamente por quinceañeras, pero me cansa un poco que cada vez que se hable de Raphael se haga mención a la elevada edad de sus seguidores cuando la realidad es que la media de edad cada vez está más baja.

    Solo eso, por lo demás, enhorabuena por tu escrito, en el cual se nota admiración y respeto por el artista, y a seguir disfrutando con el maestro.

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  2. Desde niña soy fan de Raphael. Disfruté mucho tu post y el vídeo. Este año estrañaré el concierto de Noche Buena, ya que por años disfrutó de ver televisión española acá en el Caribe.

    Felices fiestas. ¡QUE VIVA RAPHAEL!

    Tere Montes
    Puerto Rico

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  3. Hola. Me gusta el artículo, pero también discrepo en lo de las edades. Yo no soy tan joven como Mercedes, pero soy treinteañera y también voy a conciertos de Raphael. Por supuesto hay muchas personas mayores que le siguen desde el principio pero te aseguro que también se ven chavalitos de veintipocos años y en algunos casos muy concretos incluso niños (es verdad que niños se ven poquitos pero los hay). Por la foto del perfil del twitter, tú mismo te sales del público que comentas. A Raphael van a verle abuelos, hijos, nietos y hasta bisnietos. Y ahí está el tío. Yo apostaría algo a que el 90% de los españoles mayores de 25 años es capaz de canturrear al menos cinco o diez canciones de Raphael. A ver cuántos pueden canturrear tres de Justin Bieber dentro de diez años. Pues eso.Saludos.

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